Técnica mixta

Política Cultural entre el voluntarismo y el negocio

La política cultural se entiende  como un programa de intervenciones realizadas por el estado, instituciones civiles, entidades privadas o grupos comunitarios con el objeto de satisfacer las necesidades culturales de la población y promover el desarrollo de sus representaciones simbólicas (Texeira Coehlo). Estos programas debieran tener el objetivo de promover la producción, distribución y uso de la cultura así como la preservación y divulgación del patrimonio cultural.

En un país como México en donde el acceso a la cultura es un derecho constitucional  y se invierte dinero público para garantizarlo es necesaria la fiscalización e intervención de los ciudadanos en su diseño y ejecución. En Jalisco son dos las entidades que principalmente tienen esta  encomienda: La Secretaria de Cultura del gobierno Jalisco y la Secretaria de Vinculación y Difusión  de la Universidad pública, no obstante sus acciones no parecen estar a la altura de sus encomiendas.

Las noticias generadas por la Secretaria de Cultura en las últimas semanas se aprecian más como producto del voluntarismo que de una cuidadosa planeación; los conflictos laborales en la Orquesta Filarmónica de Jalisco, al que algunos voceros oficiosos se han empeñado en llamar “sainete” sin considerar las voces en conflicto; son prueban que por encima de la planificación para mejorar su calidad artística está la urgencia de grabar un disco conmemorativo (uno más de los centenares de versiones de un clásico Tchaicovsky) por los supuestos cien años de tradición orquestal en Jalisco, un enunciado por demás cuestionable; para llevarlo a cabo no han importado los derechos humanos y laborales de los músicos, la consigna de traer músicos de donde fuera es lo de menos, los grupos artísticos son universales, el problema fue la forma y el proceso plagado de penosos incidentes, en política como dijera Jesús Reyes Heroles la forma es fondo.

El nombramiento del curador del Cabañas, recayó en un promotor de Arte contemporáneo de indudables cualidades empíricas, sin estudios ni méritos académicos para lo que demanda tan importante responsabilidad, esta acción contradice la principal proclama de las actuales autoridades de la SC de “profesionalizar” el ejercicio artístico, lo que habla de inequidad (¿nada más hay que profesionalizar a algunos?). Si el nombramiento de la directora del Instituto Cultural Cabañas, cuyo principal mérito son sus lazos familiares, dejó muchas dudas entre los usuarios de servicios culturales, con esta acción queda clara la política cultural para con el recinto, de manera que habrá que estar vigilantes con la forma en que serán utilizados los recursos para ampliar las colecciones públicas.

Respecto de la política cultural de la Universidad de Guadalajara, su asociación con el poderoso consorcio televisivo a través de sus empresas  promotoras de espectáculos es evidente en las carteleras de sus principales centros de espectáculos:  el Diana y el Auditorio Telmex que supuestamente tienen arrendado con todo y plantilla de trabajadores que se pagan con dinero público y cuyos empleados debieran promover manifestaciones artísticas de calidad y no la cultura chatarra que tiene todos los recursos para sus promoción; por tanto no es de extrañar  que el gerente del Diana se jacte de que el máximo logro de Diez años de Cultura Udg, sea “Haber metido al showbissnes a la universidad”, y que la gerente del Auditorio se quejara de que cuando muy eventualmente programan un ballet u otro espectáculo de calidad el público no asista, si estás acostumbrado a ver en cartelera la caravana de estrellas  que presenta televisa, no entiendo la queja ¿Qué no es la universidad la encargada de generar y educar nuevos públicos? No estará por demás que se den una vuelta al Centro Cultural Universitario de la UNAM, y se den cuenta que no todo es el show bissnes y que lo que hacen no es precisamente una política cultural que los ciudadanos demandan de la Universidad pública de Jalisco.