Técnica mixta

Galerías vacías y leyendas urbanas

A casi dieciocho meses de iniciada la nueva administración en la secretaria de Cultura, parece que todavía no tienen claro qué hacer con las galerías  a su cargo, tal vez no encajan dentro de su plan de industrias culturales o los encargados no tienen idea de que es lo que se debe hacer con estos espacios.

El antiguo claustro del convento carmelita, sin duda un espacio privilegiado por su ubicación, por más de treinta años fue un centro cultural con mucha actividad hasta la llegada de los portadores de buena nueva de las industrias creativas a la conducción  de las políticas públicas  en la materia para Jalisco.

En estos días las cinco galerías de la planta alta del citado recinto se encuentran vacías, en el patio se exhiben trabajos escolares de una escuela privada de arquitectura que lo único que demuestran es la habilidad de los alumnos con el manejo del autocad y programas afines. En la vitrina se presenta una instalación cuya intención es hacer reflexionar al espectador sobre la contaminación del agua, se trata de tres helechos regados por goteo con agua procedente de las tuberías urbanas, del lago de Chapala y del rio Santiago, las plantas están muy verdes y frondosas por lo que tal vez  para el hispanoandante común no sea muy claro el mensaje.

En las salas principales se presenta “Árbol de familia”, obra reciente de Luis Rodrigo, pintor que se ha distinguido por su inventiva y  trabajo dando como resultado una pintura creativa y original que explora con líneas y formas para conseguir una expresión cercana a una arqueología de la imagen; el grafito, la acuarela y el acrílico son los medios para para presentar imágenes sugerentes relacionadas con huellas dactilares o mapas de este peculiar árbol de familia. Una exposición que merece más información para el público visitante y más difusión.

Una buena noticia para las colecciones públicas de Jalisco es el trabajo de Adriana Cruz Lara, restauradora del Museo regional de Guadalajara quien acaba de concluir una investigación acerca de la serie sobre la vida de San Francisco que forman parte de este museo y que durante muchos años se atribuyeron al sevillano Bartolomé Esteban Murillo. Persiste en muchas ciudades hispanoamericanas la idea de que durante el periodo de dominación española el mismísimo rey de España les regalaba imágenes religiosas para el culto o que las órdenes religiosas competían por conseguir pinturas de afamados artistas para engalanar sus conventos; en esos dichos y no en investigaciones científicas se basaron para decir por ejemplo que la escultura de la Virgen de la Rosa que se venera en la Catedral fue un regalo de Carlos V y que la serie de San Francisco era del pintor sevillano.

La investigación documental y el análisis de los materiales pictóricos,  realizados por la doctora en Historia del arte, dejan claro que el verdadero autor de la serie fue Esteban Márquez de Velasco (1652- 1696) también de origen andaluz y seguidor indudable de las enseñanzas de Murillo; este descubrimiento termina con una de las leyendas de las colecciones pictóricas del estado, que por otra parte no demerita las cualidades de manufactura de la serie que seguirán como ejemplo del gran arte de la pintura que atesora la ciudad. Si se tiene la fortuna de ir a la hora que los custodios no estén en reunión sindical o hayan salido a desayunar es una muy buena oportunidad para admirarlas y apreciarlas a la luz de este importante descubrimiento y comprender las características de la pintura sevillana del Siglo XVII.