Técnica mixta

Disonancia y patrimonio: La invasión de la “quinceava”

De nuevo el “síndrome del rey azteca” el que viene a borrar los acuerdos pactados, se hace  presente en las autoridades de Cultura del estado al pretender convertir el 70 por ciento de un edificio con valor patrimonial en oficinas y gastar dieciocho millones de pesos en su adaptación  cuando se ha argumentado que  no hay dinero para iniciar un museo.

Hace unas semanas se aprobaron las reformas a la ley del patrimonio para ahora si proteger lo construido en el siglo XX y no contempla la ley federal, y los primeros en poner el ejemplo con el uso y cuidado de los edificios patrimoniales son precisamente quienesla quebranta:, la Secretaria de cultura de Jalisco y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la primera por su pretensión de ocupar un edificio que estaba destinado a un recinto museístico y  el segundo por aprobar su uso para oficinas. Si bien es cierto que la Ley federal de la materia  no especifica la prohibición para usos de los edificios de valor patrimonial, es un valor entendido y puesto en práctica por  el estado mexicano en los últimos setenta años, que su destino como recinto para albergar actividades culturales contribuye mayormente a su apreciación y disfrute por parte de la población.

En 1890, los techos del  conocido como “ Alcázar de Santa Mónica” comenzaron a derrumbarse por la antigüedad de las vigas de madera, fue entonces que se decidió construir otro edificio cuyo diseño se encargó al ingeniero Antonio Arroniz;  para su construcción se utilizó  ladrillo rojo cocido,  [el ladrillo procedía de una fábrica del mismo Ing. Arroniz], fierro, láminas acanaladas de zinc   para soportar las bóvedas   y cantera rojiza en las columnas y arcos. Muy acorde con la arquitectura realizada durante el porfiriato, se trata de un edificio de estilo ecléctico, esto es que mezcla varios estilos arquitectónicos; sobresale el estilo renacentista, como se observa en el  patio central, en cuyos arcos se aprecian  relieves de querubines, las puertas de los salones de la segunda planta son de estilo neoclásico con frontones truncos en los que se colocaron bustos de los doce apóstoles, por el deterioro que deja ver un alambre en el San Pedro parece ser que se trata de esculturas en molde con material de la misma piedra rojiza provenientes de algún taller francés, según costumbre de la época que se encargaba a Europa los elementos ornamentales    En los dormitorios hay elementos de arquitectura morisca; el aula mayor está decorada en estilo renacentista y el refectorio o comedor tiene una decoración de estilo “Art Noveau”.  En la segunda planta se encuentra una biblioteca con estantería de nogal americano  con escalera y artesonada del mismo material. Esto en algunas semanas no podrá ya apreciarse llegara el imperio de la tabla roca, sanitarios en serie y escritorios  y archiveros, relojes checadores, computadoras obsoletas y cafeteras.

Como hispanoandante y usuario de los servicios culturales, pregunto ¿Por qué si ya se había logrado sacar oficinas de edificios patrimoniales se vuelve a incurrir en la falta, donde se rompió el acuerdo? ¿Qué uso se darán a  los antiguos juzgados, un espacio del estado ya adaptado para oficinas? ¿No será mejor utilizar los 18 millones en seguir con el compromiso de crear un museo?

El  Alcázar de Santa Mónica, conocido popularmente como “la quinceava” por haber sido sede de la autoridad de la  XV región militar  de 1914 al 2010, no es una obra menor  para la historia de la arquitectura pública de México. Es un buen ejemplo de arquitectura del porfiriato en Guadalajara y prueba del desarrollo tecnológico que había alcanzado la profesión de ingeniero civil en nuestro medio.