Técnica mixta

Disolvencias “ciudadanas”: Difusión cultural y metrópoli

Contrario a lo que pudiera pensarse dado el impulso que recibieron por parte de ciudadanos lectores de libros y consumidores culturales, los recién estrenados ayuntamientos en la zona metropolitana de Guadalajara han manifestado más que novatoria un soberbio desdén a la divulgación cultural y sus proyectos.

De entrada el popular dicho de "lengua me como un plato" ha puesto en evidencia la política como simulación del ahora alcalde de Guadalajara; en una reunión celebrada en el emblemático barrio de Analco ante cerca de doscientos trabajadores y operadores culturales de diversas ideologías y personalidades, se comprometió a consultar y privilegiar la formación profesional y el perfil de los directivos que se encargarían de los proyectos en cultura que ahí se plantearon, además de aumentar a cien millones el presupuesto durante el primer año de su gestión.

Respecto del primer compromiso al único que consultó fue a su publicista (de manera elegante se nombra asesor de imagen política) quien encontró en una amiga de mediano perfil profesional la solución; y a quienes participamos en la consulta para la elaboración del propuestas para asumir lo que corresponde en la materia al ayuntamiento ni las gracias, hasta aquí ninguna diferencia con el partido tricolor.

Respecto del presupuesto la propia directora de Cultura ha anunciado que será de tan solo dieciocho millones de pesos y respecto del perfil profesional además de ratificar a gran parte del equipo anterior los escasos nombramientos recayeron en "la amiga de mi amiga", nada de que hay que ver experiencia ,¿el proyecto? Lo haces en la marcha.

Del programa a realizar ni hablar, después de 3 meses no han presentado un proyecto concreto, solo declaraciones: "que vamos con todo y la calle y los mercados y demás espacios públicos" ; seguramente el publicista a quien los conocedores ubican como el principal asesor del alcalde dirá que no es importante y que atender demandas de creadores no es prioridad, para eso están la directora y sus círculo de "aprendices de aristócratas de mérito", ellos sí saben no como estos titiriteros que se dicen artistas.

El caso más lamentable sin duda es Zapopan, su principal aporte a la metrópoli ha sido el conocido MAZ, sin duda un museo de Arte contemporáneo con reconocimiento más allá del ámbito municipal, generador de importantes exposiciones en el pasado, cumplía satisfactoriamente como importante difusor del arte y se había convertido en un referente.

Con la llegada de los marchand de arte contemporáneo como asesores, más que en generador de propuesta se convirtió en agente de una cartelera de artistas emergentes que casualmente tienen relaciones comerciales con sus promotores. Por si esto fuera poco además de la retahíla de "work shops" y el divertido incidente de la escoba expuesta que ya se incorporó a su logo, la dirección fue cuestionada por manejo poco claro de sus finanzas, la respuesta ante eso fue reunir firmas de "clientes" para que la ratificaran, si no se acaba el negocio; a esto hay que agregar el sabio consejo del especialista del nuevo proyecto MAZ, un ex directivo de un club deportivo de tradición al que nunca hizo ganador.

Las notas periodísticas efectivamente dan cuenta del viejo adagio "zapatero a tus zapatos"; el secretario general del ayuntamiento anuncia la primera exposición y que no le hayan la estructura jurídica al tal museo. Al observar este panorama en el que publicistas y empresarios tiene en sus manos la divulgación de la cultura que por derecho constitucional deben garantizar su acceso universal las diferentes instancias de gobierno, surge la pregunta del personaje de Juan Rulfo "¿en qué país vivimos Agripina?".

barondemalta@gmail.com