Técnica mixta

Dialéctica de Eros y Tanatos: Otto Dix en México

Muchos historiadores de la cultura del siglo XX, coinciden en señalar que la década transcurridas durante las dos guerras mundiales, han marcado de manera considerable las rupturas con una cultura de corte clasicista a una apertura que rompió cánones. Así tenemos la valoración del arte primitivo, el jazz reconocido como género musical, a la danza contemporánea, el cine sonoro, Murnau; Fritz Lang; Charle Chaplin y también los pintores de la "nueva objetividad" en la Alemania de entreguerras, de la Republica Weimar a la invasión a Polonia.

Otto Dix (1891-1969), es junto con Kate Kollwits, uno de los más recocidos artistas de la "Nueva Objetividad", al comprometer su trazo con los temas del hombre de su época, la violencia vista desde diferentes trincheras. Combatiente en la primera guerra mundial, sus aguafuertes además de ser testimonios de esta masacre del género humano, tienen una belleza del realismo, captadas con maestría en el manejo de la placa de bronce, la química y los instrumentos punzocortantes, hasta crear un lenguaje muy cercano a los procedimientos fotográficos, dado el verismo que alcanzan sus escenas; pintura del lado negro de la humanidad, la que como antropófaga se consumen de manera irracional, descendiente directo de Goya; Otto Dixx, renueva ese lenguaje para acercarlo con su línea al terror de la guerra.

El Museo Nacional de Arte, presenta por primera vez en Latinoamérica, una exposición retrospectiva de este importante artista Alemán, que marco la pintura del siglo XX. Integrada con alrededor de 160 obras agrupadas en siete núcleos temáticos: Voluntad del arte: La dialéctica de Eros y Tanatos; El fin del mundo: el trauma de la guerra mundial; Muerte y resurrección, la realidad como construcción; El rostro del tiempo: en el espejo de la época; Eros en la metrópolis: cuerpo y sociedad; Visión de la realidad: Verismo y alegoría; La guerra y la paz en la Europa dividida. Dibujos, grabados y pintura ilustran una productiva carrera que abarco 60 años, en los que retrata la sociedad de su época, de las trincheras de guerra al burdel, de la doble moral de la burguesía a la miseria del obrero; por esa temática fue condenado por el nacionalsocialismo como "arte degenerado" destruyendo o desapareciendo alrededor de 250 de sus obras, censura que no minó su ánimo, y retirado al Lago Constanza, comienza otra serie de reflexión en torno a la naturaleza muy alejado de la pasión y violencia reflejada en la primera mitad de su carrera. Sin duda este compromiso con el arte, su búsqueda y experimentación con el lenguaje plástico hacen de la obra de Otto Dix, un artista fundamental para entender el siglo XX y también otros pintores de su época como fue Clemente Orozco, quien conoció la obra y al artista, en la exposición se integran dos piezas dedicadas por Otto Dix a Clemente Orozco.

Un documento revelador de la fragilidad humana, testimonio histórico sus grabados de la primera guerra mundial, documento estético el conjunto de su obra, debe admirarse también el dominio del grabado como técnica suprema de la gráfica, una obra de arte cabal que satisface a la vista y mueve a la reflexión. Indispensable para entender la obra de Orozco en Guadalajara. Estará hasta febrero en el Museo Nacional de Arte de la Ciudad de Mexico.