Técnica mixta

Apropiación de las Fiestas de Octubre

Una aclaración necesaria antes de cualquier alegato apropiatorio del tema Fiestas de Octubre; es que las únicas y verdaderas fiestas de octubre que se celebran en Jalisco son las Fiestas de Octubre que se realizan en Zapotlán El Grande, anualmente del 13 al 23 de octubre en honor de su santo patrono San José Obrero, jurado como tal en 1749; fiesta popular en torno a una imagen religiosa inmortalizada en la novela de Juan José Arreola, La Feria; este acontecimiento que cierra magistralmente con un desfile de carros alegóricos armados y adornados con los recursos de los habitantes de la hoy ciudad Guzmán, puestas en escenas que a manera del teatro evangelizador recrean episodios bíblicos en algunos casos, y al final el trono de San José rodeado de danzantes.

Las neo Fiestas de Octubre surgieron en 1965 para incrementar el flujo de visitantes a Guadalajara en una época del año que disminuía en comparación al verano, además de los ya conocidos repertorios de otras ferias del país: teatro del pueblo, palenque de gallos y mercado de basura y productos chatarra.

La novedad en Guadalajara fue un programa cultural que absorbía algo del Festival Internacional Cervantino y se completaba con espectáculos de producción local y nacional, tales como danza y música, en escenarios de acceso público, con el tiempo se consolido y amplio a barrios y colonias de la ciudad de modo que la feria ya no nada más era la degustación de salchipulpos y churrumais.

El gobierno del cambio que comenzó en 2012 decidió entregar a los profetas de la buena nueva de "las industrias culturales" la organización de las neo fiestas con consecuencias poco afortunadas, en principio la cancelación del Festival Cultural y un manejo errático del concurso de pintura Salón de Octubre; desfiles inaugurales que son apología del unicel y el lugar común, instalaciones feriales inundadas de comida chatarra, que por ley no debería de promover el gobierno y la programación del auditorio en claro contubernio con el monopolio de los espectáculos comerciales en México.

Un suceso del Salón de Octubre de este año nos permite ejemplificar la calidad o idea de las fiestas en manos de estos profetas de la industria cultural; una de las piezas seleccionadas fue detectada como plagio, en acto de coherencia la autoridad decidió retirarla de su exhibición, las frases para analizar son las emitidas por la autora en su defensa, al argumentar de que se trataba de una apropiación y además cuando vio la amenaza corrió a registrarla a la oficina de propiedad industrial.

El episodio cierra con el argumento de la novel artista prohijada por esta industria cultural, aclaró que para ella, la apropiación es: "Tomar una idea de un artista y transformarlo con un poquito de tu sensibilidad, tu estilo, tu forma de pintar. Siempre dándole la autoría al artista". Agregó que la obra la comenzó en agosto y duró aproximadamente un mes en hacerla.

Los que pudieron ver la obra pudieron comprobar que se trata de una calca mal hecha que no contiene nada de ese "poquito" del que habla la autora, además de que no advirtió que se trataba de esta acción y que se trataba de un esfuerzo al vapor por conseguir atención como artista. Robert Nelson nos dice que ya sea de manera positiva o peyorativa, la apropiación no es pasiva, objetiva o desinteresada, sino activa, subjetiva, y motivada.

Su aplicación al Arte y a la Historia del Arte es relativamente reciente y se refiere a adopción de elementos preexistentes en una obra de arte (no toda completa, eso se llama gandallismo).

Tales acciones han sido descritas de maneras menos exitosas como préstamos, como si lo tomado fuera a ser repuesto, o como influencias, mediante la cual alguien o algo infecta, informa, provoca o guía la producción o recepción del trabajo artístico.

Apropiar tiene connotaciones menos afortunadas apropiarse de algo para beneficio propio o de un grupo, que es el caso de la Apropiación de las fiestas de octubre de parte de los profetas de las industrias culturales, esto sólo es un episodio del monopolio que de la difusión cultural ejerce en Guadalajara esta aristocracia de mérito y que la nueva administración municipal se negó tan siquiera a iniciar una fisura al apostarle por la continuidad sin consultar a los usuarios de los servicios culturales.