Columna invitada

La tragedia del bosque La Primavera

Iniciamos esta semana con la noticia de que ya “se está destrabando“ “el tema” de las villas panamericanas lo que nos hace pensar que pronto serán habitadas y que la inminente urbanización de El Bajío se acelerará. Las villas, junto con fraccionamientos nuevos como Los Robles, el Roble o los del cerro del Tepopotese suman a losfraccionamientos“viejos“ como Bugambilias, El Palomar, Rancho Contento o Pinar de la Venta para aumentar la presencia humana y la presión sobre La Primavera. Ésta presión reduce los servicios ambientales y los beneficios públicos que genera el Bosque. La mayor presencia humana se correlaciona con más incendios, deforestación, afectaciones a la fauna, pérdida de zonas de infiltración de agua, deslaves, etc. Al cerrar el acceso al Bosque,por la construcción de fraccionamientos, también se reducen las opciones para que la población en general lo visite con fines recreativos.


Como ciudadanos, los tapatíostenemos acceso a los beneficios del Bosque porque éstos son bienes públicos y por definición nadie puede impedir que los disfrutemos; por ejemplo, nadie puede impedir que respiremos el aire fresco que cada día fluye  hacia la ciudad. Sin embargo, La Primavera no es de todos, y así, no todos tenemos los mismos derechos sobre el Bosque ni sus beneficios.


Los servicios ambientales se generanpor los árboles que forman el Bosque. Pero éstos árboles, están dentro de diferentes terrenos y los terrenos tienen dueño. Así, los propietarios de los terrenos también son dueños de los árboles y de los beneficios que generan. Los propietarios pueden realizar los trámites necesarios o irse por la libre, para sacarle el mejor provecho a sus terrenos, ya sea convertirlos en pastizales para ganadería, áreas agrícolas o fraccionamientos. Como los ciudadanos no tenemos los mismos derechos, los propietarios no tienen porqué consultarnos qué van a hacer en el Bosque, ni tienen porqué compensarnos por la pérdida de beneficios que implicaría la deforestación o la urbanización de áreas con alto valor ambiental. En el mejor de los casos cuando los propietarios realicen los trámites necesarios para deforestar, éstos pagarán una cantidad por hectárea para compensar simbólicamente por la pérdida del bosque. Un gran problema es que éstas cantidades compensatorias se fijanen función de las características del bosque (p.e. número, especie y edad de los árboles), pero no considera las pérdidas que sufre la población que actualmente recibe dichos servicios (población que tiene derecho a un medioambiente sano); es decir, no son proporcionales al tamaño de la población que efectivamente recibe actualmente (de facto) los servicios ambientales.


La presión urbana existe porque existe demanda por vivir cerca del bosque. A la gente le gusta el bosque, lo aprecia, lo quiere y dice que lo cuida… y ésta es precisamente la paradoja y tragedia, porque es precisamente éste gusto individual lo que ahora daña al bosque. Es éste gusto el que promueve que los propietarios construyan fraccionamientos “ecológicos” porque hay mercado.Debido al gusto por el bosque la gente va y compra su terrenito, compra su casa o su mansión, sin darse cuenta que está ahorcando a La Primavera cerrando los corredores de fauna, clausurando zonas de infiltración, interrumpiendo procesos ecológicos y facilitando la degradación forestal, reduciendo así los servicios ambientales. Así los que viven más cerca del bosque, pueden decir que son los que más lo disfrutan y lo aprecian, pero en las condiciones actuales también son los que más daño le causan.


Los beneficios que genera La Primavera en Guadalajara son enormes considerando el tamaño de la poblaciónde la ciudad, fue por esto que a principio de los ochentas se decretó como área natural protegida.La Primavera es un área natural protegida federal, sin embargo no es administrada por el gobierno federal vía la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas sino por el gobierno estatal gracias a un convenio entre ambos órdenes de gobierno. Como parte de este convenio, el gobierno del estado se comprometió a destinar los recursos necesarios para el manejo y conservación de La Primavera y otras áreas protegidas. Sin embargo, históricamente no ha destinado los recursos necesarios para proteger el Bosque La Primavera ni sus alrededores para garantizar que la población de Guadalajara pueda seguir disfrutando de sus servicios ambientales. Cada año ha sido un drama definir cual sería el presupuesto para la operación de la dirección ejecutiva del Bosque La Primavera, dirigida primero por Salvador Mayorga y después por José Luis Gámez; ya ni hablar de recursos para un pago por servicios ambientales a los propietarios. Pero no sólo se escatimaron los recursos para la conservación del Bosque, sino que fue el mismo gobierno local quien financió con dinero público la construcción de las villas panamericanas en El Bajío.


Durante el incendio de 2012, el presidente Calderón, visiblemente molesto y el gobierno federal,consideraron retomar el control de La Primavera para dárselo a la CONANP, pero ésto no ocurrió. Ahora la esperanza es que el nuevo Organismo Público Descentralizado, apoyado por unos, condenado por otros y aún sin director,sea un paso inicial para resolver los problemas de La Primavera. El principal problema se deriva de la alta presión urbana y la falta de voluntad política para evitar los cambios de uso de suelo.Una solución de fondo para conservar el bosque, sería que el gobierno compre los terrenos o los expropie por causa de utilidad pública, esto parece poco probable. Una segunda solución sería que nosotros como sociedad compremos los terrenos y los destinemos a la conservación; escenario también improbable. Una tercer opción sería promover el uso sustentable del bosque, pero los beneficios económicos de estas actividades palidecen ante las ganancias esperadas por el desarrollo urbano con los resultados que ya conocemos. Parece entonces que lo único que es seguro es que continuará el deterioro de la calidad ambiental y calidad de vida en Guadalajara, ciudad que en una época llegó a ser famosa por su clima privilegiado.


Ingeniero ambiental del ITESO.

.