Columna invitada

El carbon tax y el mercado de carbono en México

La reforma fiscal 2014 creó el impuesto a las emisiones de efecto invernadero, pero también nos da la opción como contribuyentes para participar en los mercados de carbono y sustituir el pago de este impuesto mediante el apoyo a proyectos de mitigación concretos.

A partir del primero de enero de 2014 se creó en México el impuesto ambiental a las emisiones de gases de efecto invernadero producidos por la quema de combustibles fósiles (carbon tax). Por este impuesto pagaremos un equivalente a $39.8 pesos por tonelada de dióxido de carbono (CO2) (aproximadamente 3 dólares); esto es, por ejemplo, 10.38 centavos por litro de gasolina. El impuesto se ha definido a un nivel “bajo” para no crear efectos negativos en la economía, pero aumentará gradualmente cada año para generar más recursos para la mitigación y adaptación al cambio climático. Por ejemplo, los niveles de financiamiento necesarios para mitigar el cambio climático oscilan entre al menos 20 a 25 dólares por tonelada de CO2 según cifras de la ONU.

El objetivo del impuesto es doble. Como cualquier impuesto a la contaminación buscará primero reducir, aunque sea de una forma marginal o en un pequeño porcentaje, el consumo de los combustibles fósiles y por ende las emisiones (el impuesto representa aproximadamente 0.8% del precio de la gasolina). El segundo objetivo del impuesto es recaudar fondos para que el gobierno ejecute y promueva acciones para mitigar el cambio climático. Sin embargo, existe el riesgo bien conocido de que el dinero recaudado se convierta solo en una fuente más para financiar el gasto público sin que se use efectivamente para desarrollar medidas de mitigación.

En este contexto es importante resaltar que la reforma fiscal nos da una opción innovadora por la cual podemos elegir cómo utilizar el dinero que pagaremos por este impuesto. Podemos comprar bonos de carbono, o certificados de reducción de emisiones, en el mercado de carbono para con ello sustituir el pago del impuesto. Al comprar los bonos, podemos dar recursos a proyectos de mitigación específicos que deben demostrar beneficios ambientales tangibles. Hace unas semanas tuve el gusto de conocer en la Bolsa Mexicana de Valores la plataforma MexiCO2 y el equipo que coordina está importante iniciativa. Esta plataforma ofrece un espacio para la compra-venta de los bonos de carbono en México.

Para sustituir el pago del impuesto solamente se podrán comprar los bonos de proyectos que estén registrados y certificados en el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto que estén ubicados en México. Hasta diciembre 2013 había en el país 231 proyectos MDL, que en promedio van a generar cerca de 8.8 millones de certificados de reducción de emisiones por año (aproximadamente 1.4% de las emisiones del país); en Jalisco había 22 proyectos registrados.

Este sistema impuesto-mercado de carbono genera una competencia entre el desarrollo de actividades de mitigación en el sector público y el sector privado. Por un lado, el impuesto generará una cantidad mínima de recursos para mitigar el cambio climático. Si creemos que la acción del gobierno es efectiva, nos podemos limitar en una primera instancia a pagar el impuesto. Sin embargo, si creemos que el impuesto no será utilizado correctamente, tenemos la opción de acudir al mercado de carbono para apoyar proyectos de mitigación específicos y obtener resultados tangibles.

Partiendo del hecho de que ya estamos pagando el impuesto, tenemos varias opciones para reducir este gasto y desarrollar actividades de mitigación a nivel individual o empresarial:

1) Volvernos más eficientes para consumir menos combustibles y energía.

2) Cambiar la tecnología y procesos para reducir o eliminar las emisiones.

3) Comprar bonos de carbono. Aunque no reduzcamos el gasto podemos tener mayor control sobre cómo se utilizarán nuestros recursos y generar beneficios reales.

4) Para algunas empresas sería una opción desarrollar proyectos MDL propios. Al desarrollar los proyectos las empresas podrían renovar la tecnología utilizada, reducir las emisiones y el pago por consumo energético; además podrían vender los bonos de carbono a un precio que aumentará cada año conforme aumente el impuesto.

NOTA FINAL

Un punto a considerar es que las acciones 1, 2 y 4 reducen directamente las emisiones de CO2, por lo que el pago de impuesto se reduciría permanentemente para los siguientes años. Este no es el caso de la opción 3, pues cada año sería necesario comprar la misma cantidad de bonos de carbono.

Los proyectos MDL pueden desarrollarse para reducir emisiones en diferentes sectores: producción de energía (renovable y no renovable); transmisión/distribución de energía; uso de energía (demanda); industria manufacturera; industria química; construcción; transporte; minería; industria metalúrgica; emisiones fugitivas de combustibles; emisiones fugitivas de producción y uso de halocarbonos y hexafluoruro de azufre; uso de solventes; manejo y disposición de residuos; reforestación/forestación (captura de carbono); y el sector agrícola.

A aquellos interesados en desarrollar proyectos MDL les puede interesar el curso que anualmente, impartimos en la Universidad de Twente en Holanda, en el cual los participantes aprenden a desarrollar el documento de diseño de proyectos MDL. Desde el 2005, 179 participantes de 44 países han participado en el curso (solo un mexicano). Hasta el año 2012, los egresados del curso habían generado al menos 13 proyectos de carbono exitosos en los mercados MDL y mercados voluntarios. Si desean más información sobre el curso o sobre proyectos MDL no duden en contactarme.

Información del curso para el 2014: http://www.utwente.nl/mb/cstm/education/short_courses/icrep/
Visión general del curso:
http://www.utwente.nl/mb/cstm/education/short_courses/Overview_ICREP2005-2012.pdf
Información de proyectos MDL usando información de UNEP Risoe (Joergen Fenhann): http://www.cdmpipeline.org/

http://arbalto.blogspot.mx/     

Doctor por la Universidad de Twente, Países Bajos