Perfil Mexiquense

La suerte del peje

Andrés Manuel López Obrador es un político investido con una suerte original y curiosa, a quien los adversarios, que desde luego no lo quieren, que hasta odio reflejan en contra de él, pretenden ayudarlo en paradojos sin precedentes.

En 2004 el entonces presidente Vicente Fox montó un circo, provisto con grandes reflectores, que culminaría con la encarcelación del tabasqueño. Hubo una gran curiosidad, ansiedad y preocupación entre la población, que esperaba expectante el desenlace de aquel pleito singular. Cuando se esperaba la señal, el primer mandatario se rajó. Así, de plano.

El Peje daba la impresión de que ansiaba la cárcel para salir de ella victorioso, en hombros de sus seguidores; convertido en Presidente del país. Quería parecerse a aquellos grandes luchadores sociales que se mantuvieron impertérritos y que emergieron de detrás de los barrotes para convertirse en héroes de leyenda, como Lech Walesa, Nelson Mandela y el mismo Mahatma Gandhi.

Con un notorio gesto de debilidad, con un titubeo de indecisión absoluta, el mandatario le inyectó una fuerza inusitada y lo mandó a las nubes en las simpatías de los mexicanos, que veían en el tabasqueño a un auténtico líder capaz de vencer al enemigo más fuerte, capaz, como lo fue, de reunir a cerca de 2 millones de seguidores en la Plaza de la Constitución y en sus inmediaciones.

En este momento, el mismo presidente Peña y el secretario de Educación, Aurelio Nuño, parecen empecinados de nueva cuenta en volver a elevar los bonos del candidato permanente a la Presidencia, ahora para 2018. Por alguna razón que a nadie debe asustar, Manlio Fabio Beltrones, ex líder del PRI, acaba de publicar en las redes sociales, que no extrañe al mexiquense que en 2018, AMLO sea Presidente de México.

Lo de Fox no sirvió ni de lección. Aurelio Nuño se subió al ring y calzó los guantes para liarse con El Peje, en un pleito que sin duda culminará a favor de Andrés Manuel, simple y sencillamente porque éste es más experimentado en esa clase de combates. El Presidente ha dado nuevamente muestras de amor a sus semejantes, al perdonar las mil y una fallas de Javier Duarte, el veracruzano gobernador, tan repudiado como muchos otros que recibieron también la bendición.

Los mexicanos, que ya experimentaron el poder de su voto y que ya hasta lo presumen, han manifestado por muchos medios, que observan la conducta de los políticos y que, llegado el momento, decidirán para castigar a quienes se han portado mal. Es decir, el hartazgo no llegó a su límite el cinco de junio. Continúa in crescendo y habrá de tener una manifestación más en 2018. Seguro que nadie sería tan listo como para apostar que no es en contra del partido en el poder.