Perfil Mexiquense

Un paso adelante

A principio de esta semana se comentó ampliamente la investigación realizada por el diario español El País, que se refiere a la inmensa mano que el gobierno mexicano dio a su distinguido político priista, Humberto Moreira, ex gobernador de Coahuila y ex presidente del PRI, detenido en la Península Ibérica por la presunta comisión de delitos graves.

A pesar del apuro de Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, de desvirtuar la publicación del resultado de la investigación con su aseveración de que en ningún momento, el gobierno de México se ocupó de solicitar la libertad de Moreira, nadie cree esta versión. La clase política y la gente común convergieron esta vez en que la realidad es la que da a conocer el diario español.

Pero, valga la presunción y hay razón para cacarear el huevo. Este diario se anticipó con mucho a la versión dada a conocer por El País. En la entrega del día 4 del presente mes, el que escribe publicó la columna titulada "Buey Por Gusto". Un párrafo dice textualmente: "Vive en uno de los países más hermosos del mundo para la clase política, en donde no se miden consecuencias para que se actúe como venga en gana; en contra del estado que corresponda gobernar, al cual se puede fácilmente desvalijar a placer sin que esto afecte al gobernante. Para muchos, su exoneración en España corresponde a una petición de Estado".

En este país, en donde nuestros flamantes policías arrancan confesiones con los métodos científicos que basan su eficacia en el Tehuacán en las fosas nasales combinado con chile piquín, pudimos elucidar que Moreira no podría salir del atolladero español, a menos que una mano poderosa de nuestra flamante clase política decidiera erigirse en su defensa.

Hubo indicios que así aconsejaban. Cuando detuvieron a Humberto Moreira, la policía española se manifestó burlonamente cuando dijo: "misión cumplida", en clara alusión a la expresión del Presidente Peña Nieto, quien de esa manera breve había celebrado la captura de El Chapo. Se publicaron notas en diferentes diarios, que hablaban de la dureza de las leyes españolas y de pronto, silencio y libertad para el mexicano.

En la conciencia colectiva que comenzó a invadir todos los rincones de este sufrido pueblo se clavó la idea de que un poderoso político mexicano pidió su exoneración. Ahora, otra conciencia parecida dice, respecto a la publicación del rotativo español: "para vergüenza de México". Es la vergüenza que le imponen actos como el de Moreira, como el de Fidel Herrera, como el de Rodrigo Medina, como el de Guillermo Padrés, como el de...

Llegamos a la era del cinismo en nuestra clase política, que no es capaz de sentir la mínima vergüenza por ninguno de sus actos más vergonzantes.