Perfil Mexiquense

La oferta del Peje

Hace unos días, el mesías López Obrador, dueño de Morena, invitó a los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Movimiento Ciudadano a sumarse a su organización y declinar a favor de Delfina Gómez, su candidata al gobierno mexiquense. ¿Están con el pueblo o con la mafia del poder? Les preguntó. Él personalmente es el pueblo. La esperanza. El cambio. El futuro y quién sabe cuántas lindezas más.

Asegura que no se trata de una amenaza, pero lo que él les pide es que es ahora cuando deben apoyar a su candidata, y no a su partido después de los comicios. Si no lo hacen ahora irá solo a la elección presidencial. Es decir, que después no busquen acomodarse junto a él y pretendan brillar con su luz. Que no busquen sobrevivir con su protección, porque, por no declinar ahora, después no les abrirá la puerta.

No se trata de una amenaza, quien sabe en qué idioma, porque en el que conocemos, en el que hablamos desde que nacimos, en el que abrevamos en las aulas, eso se llama amenaza y no solo en nuestra lengua, sino en cualquiera otra. Decir: "si no me ayudan ahora, después, cuando esté a punto de ser presidente, no se acerquen por no haberme apoyado", se llama amenaza, intimidación, chantaje, advertencia y hasta baladroneada.

Quiere el apoyo de los tres partidos porque desea estar seguro, sin ninguna duda, de su triunfo en 2018, del que ya está desde hace rato; desde que los tránsfugas iniciaron el éxodo hacia el suyo; desde que decidieron dejar sus resguardos para llenar con su tufo a Morena, en donde son bien recibidos con todo y la cola que llevan. Cualquiera pierde el mote de mafioso del poder, si decide ir a engrosar sus filas. ¡Espléndida conciencia!

¿Por qué no le pide apoyo a su pupila en el Estado de México para el candidato que más ha lucido en los debates? ¿Por qué no se suma doña Delfina Gómez a él, después de exhibidos sus actos de corrupción de cuando fue alcaldesa de Texcoco, cuando descontaba 10 por ciento a sus trabajadores para Morena y en donde se despachó con la cuchara grande cuando se auto liquidó?

¿Por qué no apoya Delfina al que dio una cátedra de política a todos los aspirantes, desde el vacío y poco informado priista, hasta a la acartonada panista, quienes no atinaban a hacer señalamientos por el prurito de hacerlos para salir del paso? Eso es lo que debería pedir el maestro de maestros: votar por el mejor, no forzosamente por su alumna.