Perfil Mexiquense

Los mexicanos más corruptos

Si sabemos reconocer, debemos felicitar cabalmente a la revista Forbes, por su tino tan preciso, al enlistar esta semana a los 10 personajes mexicanos más corruptos de 2013, encabezados por la siniestra profesora Elba Esther Gordillo, seguida muy de cerca por el fatídico líder del Sindicato de Petróleos Mexicanos, Carlos Romero Deschamps, cuyas extravagancias han dado mucho qué decir, lo mismo que las presunciones de sus hijos con dinero presuntamente mal habido.

Los mexicanos sabemos perfectamente que en nuestro país hay mucha tela de dónde cortar en eso que se llama corrupción, puesto que México se ha llenado de gente que sólo quiere el poder para mejorar kilométricamente su vida, sin aportar absolutamente nada, como los anteriores, a quienes el cargo ha servido para enriquecerse estratosféricamente. No han sido capaces de crear, de producir, pero sí de llevarse lo que pueden sin miramientos de ninguna clase.

Este es el país en donde los jóvenes inventaron la frase: "el que no transa no avanza" y en donde, una vez que se presenta la oportunidad, no dudan en poner en práctica. Este es el país en donde todos los cargos dejan dinero, por pequeño que sea. Muestras: la señora Azucena Sánchez Méndez, subsecretaria de Participación Ciudadana de la Secretaría de Seguridad Pública, suele preguntar con avidez: "¿Cuánto dejó el alcoholímetro?"

El operativo creado para coadyuvar con la disminución de accidentes provocados por la ingesta exagerada de alcohol, se ha convertido en un jugoso negocio para la funcionaria en cuestión. Inclusive, sus subalternos que desean quedar bien con ella estilan recordar a los demás con frases así: "ya lo oyeron. La jefa quiere dinero".

Desde luego, sólo es un ejemplo de miles y miles que se suscitan todos los días en cualquier dependencia del gobierno, en donde los empleados saben perfectamente cómo obtener grandes cantidades de numerario con el mínimo esfuerzo. Lo mismo se hace millonario el jefe de compras o el encargado de la obra pública, que quienes ostentan puestos de mayor responsabilidad, sin dejar de contar a los líderes de los sindicatos, por pequeños que éstos sean. Modelos sobran.

Lo de la felicitación a Forbes sólo fue un decir, pues la realidad señala que cualquiera puede descubrir con cero investigaciones, quiénes son los personajes más corruptos en países como México, en donde todo huele mal y en donde nadie hace nada por corregir. En donde los que saben se hacen de la vista gorda y no denuncian, por temor a ser denunciados también.

Deseo de todo corazón a todos los lectores de Milenio y de esta columna de los jueves, que tengan una Navidad feliz y un año con mejores expectativas, aterrizadas prósperamente.