Perfil Mexiquense

¿A quién le falló?

D esde muchos años antes de ésta captura del Chapo Guzmán, entre 2001 que se fugó del penal de Puente Grande, Jalisco, y el sábado pasado, muchos mexicanos y extranjeros han sostenido que el hombre más buscado, después de Osama Bin Laden, el narcotraficante más poderoso del mundo y el más famoso de los narcos mexicanos, no era más que un simple soldado de algún misterioso personaje nacional que lo cobijó durante 13 años.

Hace alrededor de cinco años, un inteligente periodista mexicano manifestaba que el sinaloense no era más que el brazo ejecutor de un político adinerado y poderoso que protegía sus fechorías. En una plática entre varios del gremio, alguien le dijo que sin embargo, las actividades del narcotraficante ya habían trascendido fronteras, a lo que repuso el primero: "El Chapo no. Sólo su nombre".

Ocurre que después del 22 de este mes en que fue recapturado, han surgido muchas suspicacias, algunas de las cuales han sido plasmadas en diversos foros periodísticos. En Internet apareció un artículo que habla de la llegada del PAN a la Presidencia de México y de la fuga del Chapo. Del retorno del PRI y de su captura.

En un ejercicio de ingenio, se refiere además a que después de 13 años, el protector decidió retirarlo de las actividades delictivas y para ello pensó en relevarlo por alguien más joven, debido a que está a punto de cumplir 57 años de edad y que ya dio lo que tenía que dar. Se sabe que, en algunas ocasiones, los capos se jubilan, pero en este caso se decidió por la vía del encarcelamiento.

Phil Jordan, ex director de la DEA en el Paso, Texas, mostró sorpresa al saber que el Chapo fue detenido. Sostiene: "a menos de que haya traicionado a alguien o no haya hecho pago completo de sus sobornos". Manifestó que es posible que Guzmán haya llegado a un acuerdo con el gobierno para entregarse, al tiempo que Caro Quintero, el verdadero jefe, tomaba su lugar.

La suspicacia ha orillado a la opinión pública a pensar en que quien es descrito como jefe máximo de una organización delictiva que mueve miles de millones de dólares haya podido ser capturado sin resistencia y sin un dispositivo de seguridad numeroso y bien armado.

Muchos más han externado su opinión de que ni siquiera es el verdadero Chapo, cuya seguridad estuvo siempre a cargo de una cantidad enorme de sicarios que hubieran respondido con una intensa lluvia de balas ante cualquier intento de aprehensión.

Finalmente, otros arguyen que la captura no solucionará el problema de narcotráfico en México; que no significa un golpe sustancial al asunto criminal en nuestro paísy que se trata de una estrategia más para distraer la atención de cosas más importantes.