Perfil Mexiquense

Estado fallido

Muchos guerrerenses asentados en el Distrito Federal desde que llegamos a la capital a completar nuestros estudios, atentos y preocupados siempre por lo que ocurre en esa entidad suriana, en donde viven nuestros familiares y yacen nuestros seres queridos, nos preguntamos: ¿qué va a pasar allá, en el futuro inmediato? Al darnos damos cuenta de que los guerrerenses viven en constante zozobra, a merced de la delincuencia común y de los que gobiernan.

Guerrero no sólo tiembla con frecuencia a causa de los movimientos telúricos y se anega en agua cada vez que llueve. También padece los embates de su propia gente, que todo quiere resolverlo con la pistola en la mano. Han pasado siglos desde su formación y sus habitantes aún presumen de que son buenos para matar a sus semejantes o de que mataron sin misericordia porque así cobraron una afrenta.

Alejandro Martí, presidente de la organización México SOS lo acaba de definir como un "estado narcoguerrillero, muy patrocinado y muy vinculado con las autoridades". Lo denominó "estado fallido, en donde ya no se sabe quién es quién" y aunque duele, no hace falta hacer ningún esfuerzo para convencernos de que es verdad. Sus habitantes viven de milagro o bajo el cuidado de Dios, porque no hay autoridad capaz de brindar seguridad.

En este momento, sus políticos están más preocupados por la sucesión gubernamental, que por lo que ocurrió hace apenas tres meses en Iguala, en donde hubo seis personas muertas, 25 heridas y 43 desaparecidas, que muy pronto pasaron al olvido, aunque cuando viene al caso digan lo contrario y se muestren dizque consternados y prometedores de que las cosas no quedarán así y algo se va a hacer.

Su gobernador interino, Rogelio Ortega, está ocupado en tratar de allanar el camino a su ex jefe, el narcisista Javier Saldaña, para que sea el futuro gobernador y en brindar ayuda para que las autoridades judiciales se desistan de la acción penal en contra de la señora Nestora Salgado García, detenida, acusada de secuestro de muchas personas y señalada por varias víctimas como autora de sus desgracias.

Está ocupado en emular a su ex jefe en eso de tomarse la foto; en acudir a compromisos sociales dentro y fuera de Guerrero; en querer parecer un hombre benigno y complaciente hasta con los malos; menos en tratar de resolver los problemas urgentes que se padecen. Allá suelen decir que de nada sirvió el cambio, pues nada cambió (valga la redundancia).

Nuevamente, Alejandro Martí, el mismo que un buen día instó a los funcionarios públicos a renunciar si no podían con el encargo, volvió a hablar con la verdad, de manera directa y contundente: "Guerrero ya fue superado por la guerrilla y el narcotráfico", sentenció ahora.