Perfil Mexiquense

Los dueños de la calle

Desde hace muchos años, los habitantes de este país sabemos a ciencia cierta, que las calles de todas las ciudades, principalmente de las más pobladas, como El Distrito Federal, tienen dueño y no es precisamente el gobierno, sino todos los que deciden manifestar su inconformidad por cualquier causa. Últimamente, los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se han erigido en los auténticos propietarios.

Por lo pronto instalaron cerca de tres mil casas de campaña y 350 lonas en Paseo de la Reforma, pero la intención es instalarse en el Zócalo. Quieren que se revierta la reforma en su totalidad. Exigen al gobierno federal y al Congreso de la Unión la abrogación de la reforma educativa y de las reformas hechas a los artículos 3 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Se dice que nadie puede utilizar un derecho si afecta el de otros, pero a estos señores no les importa si impiden el paso de miles de personas que diariamente se mueven por la zona ocupada por ellos. La circulación por esa importante vía está impedida. Algunos legisladores ven en estas acciones la mano de Andrés Manuel López Obrador, pero las autoridades están cruzadas de brazos, tal vez asustadas por lo que los maestros pueden hacer.

En Guerrero ya es común que esos tipos quemen todo lo que está a su paso. Si alguien tiene la ocurrencia de dejar estacionado su automóvil por donde esos delincuentes con patente de corso se mueven, le será imposible recuperarlo, a menos que los fierros retorcidos que quedan de él luego de que el fuego lo consume sirvan de algo.

Pero no son los únicos dueños. En todas partes proliferan otros que también se han apoderado de las calles. En Coyoacán, por ejemplo, el centro está cundido de individuos que rentan los espacios a los automovilistas, hasta en 100 pesos y por adelantado. Si el dueño del automotor se niega a aportar su cooperación voluntaria, es golpeado o su vehículo es dañado.

Igual ocurre en San Ángel, cuando la gente va a admirar y posiblemente a comprar alguna pintura, los domingos que hay una inmensa exposición pictórica y que los restaurantes tienen una gran demanda. Los dueños de la vía pública se apoderan de los espacios y los venden a precios exorbitantes y ¡ay de aquél que se atreva protestar!

¿Qué clase de autoridades tenemos, que algunos pueden cometer los delitos que se le antojan y no pasa absolutamente nada? ¿Son tan temibles esos delincuentes que asustan a los encargados de someterlos? ¿Y en serio, nadie ha investigado quién está detrás de todos los movimientos callejeros? ¿Por qué la tolerancia desmedida? No cabe ninguna duda de que la ley sólo se aplica a los desvalidos, que son muchos.