Perfil Mexiquense

No circula

El endurecimiento de las medidas de Hoy no Circula, a partir de este martes, ha provocado una reacción particularmente molesta de la ciudadanía, hacia el gobierno de la capital mexicana, que sin duda se reflejará en las urnas si el titular figura como candidato a la Presidencia de México para 2018.

Hace poco más de 30 años, el profesor Carlos Hank González, entonces regente de la ciudad, hizo instalar centros de verificación vehicular en diversas partes, que operaban voluntariamente para quienes quisieran llevar sus carros de manera gratuita, debido a que el problema de contaminación ambiental ya se acentuaba.

Se dice que Ramón Ojeda Mestre, destacado ecologista, pervirtió el asunto al proponer hacer obligatoria la verificación e imponer un cobro por la misma, en cuyos sitios destinados se formaban largas filas con propietarios de carros que se esperaban desde la noche anterior y que en el primer año dejó algo así como 13 mil millones de pesos. El asunto resultó un gran negocio.

Se prohibió la circulación de automotores viejos una vez a la semana, pero lo que deveras era altamente contaminante continuó su vida como si nada, como el desde entonces pésimo servicio de transporte de pasajeros y las fábricas que despiden humo tóxico durante todo el día desde el norte y que los vientos arrastran hasta toparse con el Ajusco para quedar encerrados en la olla a presión en que está ubicada la inmensa ciudad.

Lejos de buscar un remedio eficiente, el programa Hoy no Circula continuó hasta nuestros días sin resolver absolutamente nada. Los expertos dicen que lo único que ayuda realmente es mejorar la calidad de las gasolinas. Sin embargo, no se ha buscado por allí. El asunto empeoró debido a que obligó a los propietarios de carros a comprar otro como sustituto. Los ricos uno nuevo y los pobres uno viejo que también contaminaba.

Al endurecerse las medidas para contrarrestar los efectos de la contaminación, que no afectará a la clase acomodada ni a la política, porque los miembros de dichas familias cuentan con más de dos carros, los que tienen dificultades para hacerse de otro harán un denodado esfuerzo para conseguirlo a como dé lugar, ya que el transporte continúa deficiente y el taxi resulta prohibitivo por los altos cobros.

El programa no sirvió, aunque muchos opinan que está rebasado. Como sea, el que acaba de imponerse el martes es el mismo, solo que más duro, pues obliga a todos por parejo a dejar el carro en casa y además un sábado al mes. Esto quiere decir que pronto veremos una ciudad que hace competencia a Londres por lo nublada ya que, sin duda, forzará a la gente a conseguir a como dé lugar otro automóvil. Así es como se hacen las cosas aquí. Siempre paliativos. Nunca soluciones.