Perfil Mexiquense

El circo del niño

Jorge Emilio González, mejor conocido como El Niño Verde, heredero del Trono Verde-Ecologista, anda en busca de reflectores para su empresa convertida en partido político y los que saben mejor de estas cosas aseguran que ha pagado mucho dinero a diversos medios informativos para lograr el desprestigio de los circos, porque se le ocurrió que estos no deben tener animales, cuando la tradición indica que no existe lugar en el mundo en el que no los tengan.

El político, que como dirigente de su empresa y en su paso por las cámaras de Diputados y Senadores no ha logrado brillar, por la sencilla razón de que no tiene nada que brille, de no ser el dinero de su familia, sólo ha dado qué decir. En 2004 se le vio en un video que lo mostraba en negociaciones para recibir dos millones de dólares a cambio de que ayudara a liberar terrenos protegidos en Cancún, para que fueran usados en la construcción de una zona hotelera, sin importar que el hecho afectara flora y fauna.

Al supuesto ecologista no le importaba, en aquél entonces, que los manglares del lugar fueran destruidos. Seguramente el dinero ofrecido y que no recibió por la difusión del video hubiera sustituido cualquier afectación ecológica. Ya quisiera un payaso de circo ver en toda su vida, siquiera un millón de pesos, no los dos millones de dólares que una grabación impidió que llegaran a manos del legislador.

En noviembre de 2011, la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo decidió no ejercer acción penal en su contra, por la muerte de Galina Chankova Chaneva, en un departamento de su propiedad también en Cancún. Declaró que no estaba cuando eso ocurrió, pero dos asistentes más aseguraron a esa instancia del gobierno local que sí estuvo presente. Así lo documentó posteriormente la periodista Lydia Cacho.

Posteriormente fue detenido por conducir en estado de ebriedad y encerrado sólo unas horas en El Torito, debido a que intervinieron sus abogados y las autoridades accedieron a dejarlo libre. Tal vez por esa razón la emprendió contra la fiesta de los toros, que a toda costa pretendió aniquilar, con el argumento de que se tortura a los animales de lidia y se promueve la violencia.

Ahora es contra los circos. Nadie podría especificar que los animales que no están en su hábitat y que son obligados a trabajar sufren realmente. Nadie podría decir tampoco, si tal ocurre con los que se encuentran en un zoológico. Se necesitaría por lo menos hablar el idioma de alguno de ellos, para determinarlo, previa plática. Se necesitaría preguntarle al presidente de Venezuela, que habla con los pájaros, qué pasa en esos casos.

Pero no hay duda: el niño verde necesita a algún empleado para que lo ilumine con alguna idea que no afecte a terceros.