Perfil Mexiquense

Sí a Uber

Igual que el gobierno mexiquense, el del Distrito Federal anunció que regulará las empresas Uber, Cabify y otras que ofrecen servicio de taxi, sólo que más barato, más amable, más seguro, más placentero y sin que el que lo ofrece exija como pago dinero en efectivo, sino una tarjeta de crédito; que no son competencia de los autos de alquiler tradicionales y que sin embargo han inspirado airadas protestas de los trabajadores de este gremio.

Esto lo dio a conocer Gabriela Gómez Mont, titular del Laboratorio de la Ciudad de México, quien además anunció que se buscará la forma de beneficiar a los trabajadores agraviados, de hacerlos más competitivos, de fortalecerlos; lo que quiere decir que finalmente, la presencia de las nuevas empresas importadas de Francia, trajeron a México, además de un servicio superior, mejoría para los propios taxistas inconformes, que ahora deberían estar obligados a agradecer.

Tal vez, las instancias pertinentes de ambas entidades tienen que buscar no sólo la forma de beneficiar al gremio, sino también de obligarlo a ofrecer un servicio más completo, además de eliminar para siempre la piratería, que no inspira más que desconfianza por los asaltos que se cometen en contra del pasaje y las vejaciones y hasta violaciones a las mujeres.

Siempre se justificó la presencia de taxis piratas, con eso de que la demanda era demasiada y los automóviles de alquiler escasos. Seguramente ahora ya no habrá ese pretexto porque el servicio es más completo y más extenso y además sirve a dos tipos de clientela.

Las nuevas empresas encontraron rápidamente gran aceptación, primero que nada por la seguridad que ofrecen y, después, por una gama de servicios adicionales, como el buen trato, el no manejo de dinero en efectivo, la localización del automóvil sin tener que caminar para encontrarlo y otros más.

Han adquirido clientes que anteriormente no utilizaban los servicios de un taxi, como las madres, que confían definitivamente en quienes sirven a Uber o a otra empresa parecida, para que se encarguen de ir por sus hijos a las escuelas y como otro tipo de personas que se han apalabrado para que diariamente los lleven a sus lugares de destino.

Además, abrieron un nuevo y vasto campo de trabajo digno. Ahora, el que no encuentra dónde ocuparse puede adquirir un automóvil nuevo con un financiamiento cómodo, en el que, como lo anuncian las empresas, se convierten en sus propios jefes y pueden trabajar en el horario que más les acomoda, para obtener ingresos decorosos.

Hace muchos años, un taxista del DF, un solo taxista, ofrecía un servicio inmejorable: abría la puerta, cobraba lo justo, ofrecía al pasaje refrescos u otra golosina, pero no tuvo la óptica del empresario.