Perfil Mexiquense

Trump e historia

Más que precandidato a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, está convertido en el resumen de la historia de ese país frente al nuestro, que seguramente desconoce. No se ha cansado de acusar a los inmigrantes mexicanos de criminales, violadores y narcotraficantes. Prometió construir un muro en la frontera; ofreció deportar a 11 millones de compatriotas y aseguró que acabará con la inmigración indocumentada.

Si pudiera hablar de expansión, seguramente lo haría, pero su territorio ya no tiene para donde ensancharse. Los historiadores aseguran que agrandarse más de 10 veces, o sea 2.3 millones de millas cuadradas, costó a los gobiernos anteriores un poco más de 50 millones de dólares. El resultado de la agresión a México les redituó la obtención de Texas. Arizona, Nuevo México, California, Nevada, Utah y parte de Wyoming.

Con todo y eso, no se cansa de despotricar en contra de los mexicanos que han buscado nuevos horizontes de subsistencia, en un lugar que fue arrebatado a nuestro país, por medio de la fuerza y del engaño. La idea original de Inglaterra, de controlar América Latina, fue arrebatada por los vecinos de norte, quienes aprovecharon los intentos panamericanistas de Simón Bolívar, para trastocarlos e imponer para su conveniencia, la Doctrina Monroe.

En 1846, los vecinos inician una guerra contra México, sin que hubiera el más insignificante motivo, considerada injusta inclusive, por muchos políticos decentes de la Unión Americana, que condenaron la violencia y las ansias expansionistas de sus coterráneos. El Presidente Polk la justifica y reconoce a Monroe por su sabiduría y sana política.

No obstante, otros más conscientes, como el senador Corwin, de Ohio, la condenan. Declaró que si él fuera mexicano preguntaría: "¿No tienen suficiente espacio en su propio país? Si ustedes invaden mi patria, los saludaremos con las manos ensangrentadas y les daremos la bienvenida a una tumba hospitalaria".

Otro senador expresó: "es una guerra contra un pueblo que no ha ofendido a nadie y que no tiene una causa razonable o justa, sino un propósito de conquista. No le prestaré ayuda ni respaldo de ninguna clase; no bañaré mis manos en la sangre del pueblo de México."

Inclusive Lincoln está en contra de esa guerra. La considera innecesaria e inconstitucional. Pero a la vez, hay muchos Trump, que la desean. Que quieren imponer su ley y arrebatar lo que se pueda. Y qué decir de la intervención en 1914, frente al puerto de Veracruz, en la que el acapulqueño José Azueta peleó denodadamente y herido de muerte dijo al comandante de las fuerzas invasoras que acudió a auxiliarlo, motivado por el valor inusitado de aquél estudiante: "de los invasores no quiero ni la vida".