Perfil Mexiquense

¿Solo Expulsión?

¿Por qué solo expulsión? ¿Por qué no una investigación a fondo y de encontrar elementos, por qué no la cárcel? Flavino Ríos Alvarado fue designado gobernador interino de Veracruz, tras la petición de licencia y huida de Javier Duarte, en medio de desacuerdos sobre su elección, por considerarlo cómplice del que fuera su jefe.

Para comenzar, durante muchos años se ha hecho pasar por veracruzano, cuando en realidad es de Oaxaca. Es doctor en Derecho por la UNAM y notario público en Minatitlán. Cuando tenía 24 años su tío Eloy Alvarado Antonio le fabricó un acta de nacimiento y desde entonces ha intervenido en la política de Veracruz.

El ahora gobernador interino se ha desempeñado en diversos puestos desde la época de Miguel Alemán. Posteriormente, Fidel Herrera tuvo pleno conocimiento de que el oaxaqueño había falsificado el acta de nacimiento, pero dejó pasar el pecado.

Fue acusado de contratar un despacho de abogados, para reclamar al gobierno federal un adeudo de cinco mil millones de pesos. No fue pagado y entonces solicitó al congreso local autorización para negociar un crédito bancario por tres mil 500 millones, que fue otorgado la última semana del alemanismo. Pero... nadie supo y nadie sabe dónde quedó la bolita.

Su designación fue tramposa pues, en lugar de que la permanente nombrara gobernador provisional y este convocara a sesión extraordinaria para nombrar al interino, por lo menos con 50 diputados, los priistas impusieron su criterio y fue electo por 10, siete de los cuales votaron a favor y tres en contra. Se presume que Duarte dejó todo hecho para que el sucesor fuera su secretario de Gobierno, Ríos Alvarado.

En el puerto jarocho abundan las denuncias contra políticos. Comienzan con Duarte y culminan con el Presidente de México, pero pasan por otros funcionarios, entre quienes se encuentra el oaxaqueño que hoy gobierna sólo por un rato.

El presidente Peña Nieto dijo el martes pasado que ningún Presidente de la República se ha levantado por la mañana pensando "en cómo joder a México". No se trata de que lo piensen, sino de no hacer nada —salvo en casos de caídas de gracia—para imponer justicia en muchísimos rubros.

Una de las situaciones más criticadas por el pueblo mexicano, es el caso de los funcionarios incapaces, además de corruptos, a quienes se ratifica en los cargos y a quienes se perdonan sus desplantes de reyes, frente al populacho muerto de hambre.