Perfil Mexiquense

Ridículos mexicanos

Por más esfuerzos y empeño que ponen los seleccionados, no les ha sido posible ganar para llegar a los cuartos de final en un mundial de futbol. Lo mismo pasa en otros terrenos: por más denodados que parecen nuestros paisanos en otros países, cuando acuden a esos encuentros, tampoco ganan para vergüenza y poner el nombre de México en ridículo.

Desde que se conoció la noticia del mexicano Alberto López Amores, quien se lanzó de un crucero que viajaba de Fortaleza a Recife, durante el mundial Brasil 2014, que terminó en tragedia porque el cuerpo jamás apareció, alguien se encargó de recopilar las pifias de nuestros paisanos en otros eventos en diferentes países del mundo.

En este mundial se supo también de un grupo de aficionados mexicanos captados cuando sustraían cerveza de un contenedor, cuando se jugó el primer partido México-Camerún. El video fue subido a la página de Youtube y en él se aprecia a varias personas con la camiseta de la selección nacional puesta.

En 1998, Rodrigo Rafael Ortega se orinó en la Llama Eterna, uno de los símbolos más importantes y preciados de Francia y que se encuentra a los pies del Arco de Triunfo, en París, como un homenaje a los soldados caídos durante la Primera Guerra Mundial. En el mundial de Sudáfrica 2010, otro paisano intentó poner un sombrero de charro a una estatua de Nelson Mandela, acto que fue tomado como un insulto internacional.

En 2006, Evaristo Madero movilizó al ejército alemán después de quedarse dormido adentro de un búnker acondicionado para que durmieran unas mil personas. Obviamente, había ingerido algunas cervezas. Pero en esta extraña competencia, seguramente nadie se la gana a los panistas, ex asambleístas y actuales servidores públicos, Sergio Eguren Cornejo y Rafael Miguel Medina Pederzini, además de otros dos acompañantes.

Estos señores no se conformaron con faltar al respeto a una joven señora en Fortaleza, Brasil, sino que además golpearon sin clemencia al esposo. Por ahí, algunos correligionarios se han atrevido a pedir que no se haga un linchamiento del caso, cuando los tipos no tuvieron ninguna piedad en el momento en que medio mataban al marido, quien seguramente se atrevió a protestar por la falta.

Debieron haber ingerido de la que produce amnesia, pues olvidaron que pertenecen al partido en donde se persignan hasta por escuchar malas palabras, –ya no por decirlas–, mientras rezan un rosario para librar a quien la dijo de la influencia del diablo y del infierno. Olvidaron que estaban en otro país, demasiado expuestos y sin las palancas habituales. Seguramente aquí nada habría ocurrido y hasta hubieran ganado una disculpa por su desfachatez.