Perfil Mexiquense

Regresa AMLO

Desde el lunes se ha comentado en diversas reuniones de los habitantes del Distrito Federal, la reaparición de Andrés Manuel López Obrador, después de desaparecer del escenario político hace un mes, debido a un infarto al miocardio. El fin de semana anterior había participado en un mitin en defensa del petróleo, en donde anunció la toma del Senado de la República.

Se comenta que su enfermedad sirvió para dos cosas: para demostrar al pueblo de México y a líderes políticos de este país, que el Movimiento de Regeneración Nacional no funciona sin el tabasqueño y que su hijo, Andrés Manuel López Beltrán, debería militar en el Partido Verde, porque cuando asumió el liderazgo de Morena, en lugar de su padre enfermo, dio muestras de estar muy verde. Algunos lo apodaron "El Minipeje".

Los comentarios de los desconfiados ciudadanos de México son variados y van desde la creencia de que el infarto fue leve, hasta los que aseguran que López Obrador no tiene absolutamente nada. Algunos muy conocedores de los vaivenes políticos dicen que lo ocurrido con el líder de Morena fue la compra de su conciencia, para desaparecer del teatro político mientras en el Congreso de la Unión se aprobaban las reformas, principalmente la energética.

Se dice que un infarto es cosa grave y que es regla obligatoria guardar reposo absoluto de por vida. Es decir, que se deben evitar esfuerzos grandes, como los que diariamente realiza AMLO, en campaña permanente a lo largo y ancho del país. Los médicos aconsejan llevar una vida tranquila, a la que llaman normal, después de sufrir la enfermedad y de ser sometido a alguna intervención quirúrgica.

Parte de lo anterior deriva de los comentarios hechos por los médicos que lo atendieron en Médica Sur, como el cardiólogo Patricio Ortiz Fernández, quien sostuvo que el tabasqueño había sufrido un infarto agudo al corazón y quien explicó que de continuar sin complicaciones permanecería varios días bajo observación médica.

También se dice que no fue uno, sino dos infartos los que sufrió el ex candidato presidencial durante la madrugada del 3 de diciembre y que de haber sido así, estaría obligado a abandonar las lides políticas, en donde se producen emociones fuertes y de todo tipo, que podrían postrarlo para siempre, no en una cama, sino en un lugar más frio y desolado.

Las elucubraciones engendradas por la desconfianza aseveran que comentarios de varios médicos, después de la presunta enfermedad, señalaron que con toda seguridad desaparecería de la política mexicana y que heredaría el poder a su hijo, pues el infarto lo obligaría a mantenerse alejado de los ajetreos, de los discursos, de las caminatas, de la salutación masiva y de muchos otros ejercicios.