Perfil Mexiquense

Pronósticos errados

El miércoles y jueves de la semana pasada, los noticieros anunciaron una embestida de la tormenta tropical Odile a las costas de Guerrero, que motivaron que puertos de Acapulco y Zihuatanejo no se vieran asediados por turistas, al grado de que la ocupación hotelera estuvo muy por debajo de 100 por ciento, cuando los pronósticos decían que sería cuantiosa y llenaría esa expectativa.

Obviamente, los paseantes tuvieron la precaución de no visitar Acapulco, principalmente, debido al recuerdo de hace exactamente un año, cuando a punto de que se emitiera el Grito de Independencia, las lluvias, que habían comenzado un poco antes, arreciaron para dar paso a una descarga descomunal, al juntarse las tormentas Manuel e Ingrid, que provocaron enormes desastres en la Costa Grande, con pérdidas humanas, inclusive.

Los visitantes se olvidaron de Acapulco y Zihuatanejo para no experimentar el sufrimiento de hace un año o para no correr riesgos de ninguna especie. Las tormentas entonces provocaron aislamiento por muchos días y brigadas del Ejército y de la Marina se dieron a la tarea de rescatar a miles y miles en helicópteros y en aviones de esas dependencias.

Pues resulta que ambos lugares estuvieron sin el número de visitantes pronosticados, pero con un sol espléndido; apenas con algunos nublados y con escasas gotas de lluvia que provenían de la montaña, que son de las que no ofrecen ningún peligro y no del mar, que son las peligrosas.

Los mismos periodistas que antes habían desparramado la amenaza por las lluvias, estaban en Acapulco, quitados de la pena y aprovechando los hermosos días despejados de un temporal envidiable. El peligro se desvió y fue a parar al norte, a Baja California Sur, a donde no se esperaba y en donde afortunadamente no hubo víctimas humanas.

Pero la amenaza persiste. Los noticieros y los diarios pronostican aún la cercanía de otra tormenta de nombre Polo, cerca de las costas de Oaxaca y Guerrero, que podría acercarse y causar grandes problemas. Nadie, ni los turistas ni las autoridades locales y federales quieren que esto ocurra. Pero son tiempos de fenómenos de esta índole y hay que estar preparados en todos los sentidos.

Los internautas, inventores de noticias alarmantes dijeron a través de las redes sociales que la tormenta fue tan violenta, que hizo desaparecer el famoso arco de Los Cabos, tradicional emblema del lugar. Sin embargo, otros se encargaron de desmentir la noticia. De todas maneras, quienes arribaron a esos lugares a disfrutar del sol y de las playas, se llevaron un enorme susto que para muchos aún no termina, aunque todo está por solucionarse, de acuerdo con nuestras autoridades.