Perfil Mexiquense

Piedad para la víctima

La nueva faceta exhibida por Marcelo Ebrard, desesperado por conseguir fuero, es la de un hombre sumamente mentiroso y victimizado, quien no vaciló cuando aseveró que no tenía casa, ni bienes inmuebles ni vehículos propios. Sin embargo, bien pudo haber pedido prestado a uno de sus hermanos para lucir en buenas condiciones, ya que éstos tienen cuentas hasta en Suiza, en donde todas son millonarias en dólares.

Como pasó a ser un ciudadano pobre, solo paga 80 mil pesos de renta y algunos miles por el carro que alquila. Ya quisieran millones de mexicanos tener un sueldo por la cuarta parte de lo que le cuesta vivir en la colonia Roma. Seguramente los haría sentir los más acaudalados del mundo.

No nos explicamos cómo un pobre político desea ser diputado a como dé lugar, si no tiene dinero ni para hacer campaña. Bueno: se me olvidaba que quien gastará en esa actividad será René Cervera, quien una vez con el triunfo tendrá que renunciar para entregar la estafeta al suplente, como pago por haber sido nombrado por él, director general de la Fundación Equidad y Progreso.

Quizá algún consanguíneo podría apiadarse de él. Se comenta que durante su gestión como jefe de Gobierno del Distrito Federal, otro de ellos fue agraciado con el control de todos los corralones que operan en la ciudad de México, por cierto convertidos en un verdadero vía crucis para los capitalinos, ya que rescatar el vehículo costaba un ojo de la cara, por las exigencias de los operadores, tanto en dinero como en documentos.

Se cuenta asimismo que alguno hizo negocios de fábula con departamentos exageradamente caros en Santa Fe y que también algún familiar o amigo muy cercano fue agraciado con la empresa Operadora de Estacionamientos Bicentenario, que operó parquímetros en las colonias Polanco-Anzures, Lomas Virreyes y Roma-Hipódromo Condesa, con facturación de unos 190 millones de pesos anuales.

El otrora arrogante funcionario dice ahora con humildad mal fingida: "tú que pudiste haber votado por mí para presidente..." Por lo visto, creyó en el canto de las sirenas, que deben haberle susurrado las 24 horas del día que tenía todo para ser primer mandatario de este país. Lo cierto es que la soberbia que exteriorizaba lo mantenía también alejado de millones de votos de la gente de veras humilde, que hace la mayoría en México.

Ahora pregona en un comercial sus nuevos planes: "puedes poner y quitar a los malos funcionarios, inclusive al Presidente". ¿Por qué no se atreve a proponer algo que la ciudadanía pide a gritos desde hace mucho tiempo, como poner fin al fuero? En primer lugar, nadie creería que habla en serio y en segundo, de eso no quisiera saber ni en sueños, pues ya le resulta una pesadilla.