Perfil Mexiquense

Peña Nieto en la ONU

Con seguridad, la gente entregada a comentar en las redes sociales y a realizar denuestos, no creerá lo que sucede en Nueva York, a donde el presidente Enrique Peña Nieto acudió a su primera asamblea con la Organización de las Naciones Unidas y en donde ha recibido reconocimientos, inclusive inesperados.

Bueno hubiera sido para ese núcleo de personas, que al Presidente mexicano lo hubieran recibido con pancartas y con gritos de rechazo y de insultos. Ocurrió al revés y el hecho está asentado en los diarios de los principales países de todo el planeta, no sólo de México. Esto, obviamente, con toda seguridad se traducirá en resultados positivos para los mexicanos, que habrán de comenzar a recibir frutos en poco tiempo.

El año pasado no acudió a la cita, debido a los problemas ocasionados por dos meteoros que devastaron las costas de Guerrero y que demandaron su presencia, por la necesidad de dictar órdenes pertinentes para rescatar a turistas inmovilizados en ese lugar y a una gran cantidad de pueblos afectados por las tormentas, que sufrieron pérdidas que aún tardarán en superar.

Dijo en Nueva York que América Latina cambia y que ha dejado de estar envuelta en golpes militares, crisis económicas y problemas políticos y México quiere estar al frente del cambio. Es cierto que el continente dejó atrás algunos de esos embarazos. Sin embargo, ellos han dado paulatinamente paso a otros, como el narcotráfico, la inseguridad, la pobreza, la migración a países supuestamente más seguros; al trampolín que significan estos hacia Estados Unidos y a muchos otros que se me ocurren, pero que sería largo enumerar.

Para muchos (y seguramente así lo ha previsto el presidente Peña), México debe comprometerse, a través de su máximo mandatario, a remontar los sufrimientos a que están sometidos nuestros países desde fechas recientes, que han ido in crescendo – aunque el término esté en cuestionamiento por la Real Academia española de la Lengua –, porque seguramente no habrá pensado sólo en el siglo pasado, sino en el que le compete directamente.

Ha demostrado en dos años, su vocación irrestricta para suministrar toda la ayuda posible a sitios en conflicto a lugares escogidos por la naturaleza para infligirles en máximo daño. Esta, debe estar necesariamente conectada con la necesidad de desear el mayor bienestar para un continente que sufre los embates de múltiples problemas, que van desde la pobreza hasta todos los que esta afectación engendra por fuerza.

Bueno. En Nueva York, la fundación Appeal Off Conscience, le otorgó el premio Estadista Mundial 1914, "por tomar decisiones difíciles que dan impulso hacia adelante a su país y a su pueblo.