Perfil Mexiquense

Peña en Guerrero


Todos los mexicanos sabemos que uno de los factores que indiscutiblemente contribuyó con mucha fuerza con el triunfo de Enrique Peña Nieto en las elecciones presidenciales de 2012, fue su atractivo físico, gracias al cual, miles y miles de mujeres acudieron a las urnas a depositar el voto a su favor, aún cuando no se hubiera hecho realidad aquel grito generalizado en todos los rincones del país: "bombón, te quiero en mi colchón".

Pues parece que ahora, el Primer Mandatario comienza a convertirse, no en el sueño ceniciento hecho realidad de tantas admiradoras, sino en el defensor de las mismas, ante las diarias agresiones a manos de los hombres que comparten la vida con ellas, o de aquellos que aprovechan la superioridad física para hacerlas víctimas de golpizas cotidianas y hasta de asesinatos.

Esta decisión fue anunciada apenas en Guerrero, un estado tradicionalmente violento, aunque no el peor; pues se sabe que Chihuahua y el de México se disputan el primer lugar en maltrato al llamado sexo débil. Pero es esta entidad la que ha llamado su atención, a raíz de las tormentas Manuel e Ingrid, que en agosto pasado descargaron sus torrenciales aguaceros y hundieron a los habitantes en algo que no existe en el diccionario, porque es peor a la miseria que han sufrido desde tiempo inmemorial.

Nadie le contó. Desde el primer momento, Peña Nieto vio personalmente el desastre y seguramente sintió compasión por los guerrerenses hundidos en la tragedia. Palpó su pobreza y su hambre, que también forman parte de la misma historia que tanta gloria dio al país, cuando sus hombres, famélicos como los de ahora, decidieron ofrendar sus vidas para conquistar la independencia de México.

A pesar de esto, Guerrero ha vivido olvidado. Cuando se trata de repartir el presupuesto a los estados, los legisladores suelen optar por las entidades ricas, como el estado de México y los del norte, con un argumento muy conocido: "a esos no hay que darles más. Están acostumbrados a ser pobres". Obviamente, hablan de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, que tradicionalmente han tenido que conformarse con las migajas.

Pero el Presidente está empeñado en transformar a Guerrero. En dotarlo de vías de comunicación tan necesarias como importantes, con autopistas que lo unirán rápidamente con otros lugares. También en devolver a la mujer el lugar que realmente le corresponde, en el que el respeto a su persona sea la divisa principal.

Parece empecinado en devolver al estado suriano lo que por herencia le corresponde y que le han arrebatado a través de los años, porque hasta hoy (con excepcionesmuy honrosas), los políticos sólo han utilizado a esa entidad para aprovechar su historia, sus recursos naturales y su voto.