Perfil Mexiquense

Moreira y amnesia

Humberto Moreira, ex gobernador de Coahuila y ex presidente del PRI olvidó algo elemental: que como México no hay dos, principalmente para los políticos y que los delincuentes metidos a políticos no deben salir de este país maravilloso, pues tal vez es el único lugar en el mundo en donde todos la libran, porque la justicia no existe para ellos.

Se le olvidó que aquí es el único lugar en donde pueden llegar al poder con una mano adelante y otra atrás y salir con carretadas de dinero y mansiones en todos los lugares paradisiacos, incluidos de diferentes sitios del mundo. En donde la justicia no existe, sino solo para los que nada tienen, ni siquiera quien los defienda en caso de caer en desgracia. No sé cómo dije en caso de caer en desgracia, si ésta no los abandona nunca.

Se puso a exhibir sus cuantiosas riquezas en un país en donde la gente no está acostumbrada a ver de cerca a los mexicanos que usan el poder para saquear el puesto que ostentan. En donde los habitantes ya habían dado señales de escándalo cuando lo vieron gastar y hasta advirtieron sorprendidos que conocieron a un mexicano que dilapidaba de manera exagerada.

Una maestra dijo: "Desconozco lo que ganan los funcionarios en México, pero si pueden vivir con sus ahorros en un piso (vivienda) de ese tamaño descomunal y con esos lujos, es que están cobrando sueldos millonarios". Ignora, es cierto, que eso es pan nuestro de cada día, en un país en donde los políticos (la mayoría) ganan lo que les viene en gana.

La principal lección pues, que no debe ser olvidada por ningún motivo es: no atreverse a salir de México a vivir en otro país en donde las leyes se aplican de manera pareja, sin reparar en que el delincuente sea un político mexicano. En otros lugares no existe el que los protege y por lo tanto, pueden acabar en la cárcel. Moreira lo olvidó. O creyó que la mano protectora es tan larga que lo alcanzaría hasta en España.

Fidel Herrera debe obligarse desde ahora, a observar, quizá por primera vez en su vida, una conducta ejemplar, pues en Barcelona, en donde ahora es flamante cónsul, lo tienen en la mira y seguramente bastará un desbalance para actuar en su contra. Cuando recién fue enviado, los moradores del lugar dijeron que un político mexicano ligado al narcotráfico les había sido enviado.

Muchos dicen a raíz del caso Moreira: "para vergüenza de México". La verdad es que para vergüenzas no tenemos llenadero. Y la verdad también es que la vergüenza es para las autoridades que han tolerado a todos los políticos delincuentes, que ahora compiten por llevarse el primer lugar en ser los peores. ¿A quién, de tantos, se atreverán a ajusticiar? ¿A Padrés? ¿A Rodrigo Medina? Hay muchos más, pero todos intocables.