Perfil Mexiquense

Excesos

Un dicho muy conocido dice que todos los excesos son malos. Me atrevo a opinar de lo que ocurre con la Prensa de todo el mundo, en cuanto a libertad de expresión y creo que también debería tener sus límites. En México había una Ley de Imprenta que era letra muerta, pero que se convertía en instrumento de defensa cuando los periodistas incurrían en mentiras para denigrar a personas públicas.

Durante los seis años de Felipe Calderón en la Presidencia del país, la ley estuvo en vigor y casi para terminar su mandato la derogó, tal vez para dar la impresión de entender las libertades del ser humano, pero la realidad es que la conservó por si era necesario utilizarla; de tal manera que ya no existe absolutamente nada que contenga el deseo malsano de hacer daño con lo que se publica en un país en donde se abusa de la libertad de expresión y se escribe sin recato y sin responsabilidad, sino por el prurito de hacer daño.

En muchos lugares del país, principalmente en la provincia, abundan los columnistas que reciben un pago para denostar con verdaderos infundios a personas que militan en las actividades políticas y sin pruebas de ningún tipo son capaces de denostar vida privada de la víctima, actitud anteriormente penada y ahora sin posibilidad de castigo. Cualquiera puede acusar públicamente de narcotraficante, de asesino y hasta de homosexual. Ya no hay forma de recurrir a la difamación del honor.

En Francia, los sucesos del viernes a cargo de un grupo de terroristas islámicos obedeció, de acuerdo con declaraciones de los perpetradores, a que hace tres años la revista Charlie Hebdo publicó caricaturas en las que se ridiculiza a Mahoma, ejemplo a seguir, porque su vida y sus enseñanzas constituyen, junto con el Corán, la principal fuente del Islam.

Mahoma es símbolo de amor y sus enseñanzas se circunscribieron a prodigarlo. El amor hacia él forma parte de la esencia de las creencias islámicas. Quienes pertenecen a esta cultura dicen que por lo anterior, cualquier ataque en su contra es asumida por cualquier musulmán como ataque directo contra él. Pero ese amor se traduce en la exigencia de seguir y vivir de acuerdo con su ejemplo.

No hay que olvidar que entre los musulmanes se han desarrollado a través de la historia, muchos grupos radicales que se han entrenado para morir en aras de defender sus ideales y sus creencias, con la convicción de que serán recompensados en otra vida. Por ello son capaces de inmolarse, de sacrificarse, porque significa una ofrenda a las deidades en las que creen.

Parece pues, que la libertad de expresión ejercida por una revista insultó las creencias de una raza. Dicen que no debe utilizarse un derecho, si este perjudica el de terceros.