Perfil Mexiquense

Escuchar la voz del pueblo

Resulta verdad lo que dice Fausto Vallejo Figueroa, gobernador de Michoacán, de que es necesaria una estrategia de seguridad con más labor de inteligencia que impida las extorsiones a gobiernos municipales.También lo es que la presencia de soldados en esa entidad ha logrado triunfos indiscutibles contra el crimen organizado, cuyas acciones criminales se han extendido sin compasión y prácticamente sin respeto a nadie.

Desde que se inició el combate al narcotráfico, en los albores del gobierno de Felipe Calderón, muchos mexicanos criticaron que el mandatario se hubiera decidido sólo por legitimarse y que, de la noche a la mañana, el Ejército ya estuviera en las entidades sin estudio previo de la situación; sin ninguna consulta a los expertos y sin ninguna estrategia de ataque preconcebida en el pizarrón.

Ciertamente hubo aciertos dignos de aplauso a lo largo de su mandato, que se hubieran acrecentado si primero se realizan los estudios para enfrentar a un enemigo más numeroso que quien lo combatía y además sólidamente armado. La improvisación se notó al concluir el sexenio, con más de 50 mil muertos en el territorio nacional, según nuestro gobierno, o con más de 150 mil, según instancias de Estados Unidos.

Pero de regreso a Michoacán, tal vez llegó la hora de escuchar a un mexicano y precisamente a quien manda en ese estado, cuando dice que los soldados que custodian su territorio ya son suficientes, pero habría que proporcionarles la estrategia adecuada para enfrentar con éxito a los criminales, en esos encuentros que se repiten casi a diario.

Los mismos michoacanos y los que no lo son, sino vecinos, se preguntan que si acaso el Ejército ignora lo que todo mundo sabe sobre los escondites del profesor Servando Gómez Martínez, mejor conocido como La Tuta, líder del grupo denominado Los Caballeros Templarios y responden que forzosamente deben conocerlos, pero que se niegan a interceptarlo por razones de contubernio.

Es verdad que la presencia del Ejército inhibe en alguna medida las acciones del crimen organizado, pero no es suficiente. Ha quedado demostrado que cuando los soldados permanecen en alguna ciudad, los criminales se repliegan o simplemente permanecen inactivos y cuando aquellos se van, los malhechores regresan a hacer de las suyas.

Por lo tanto, hay que utilizar tácticas con trabajos de inteligencia. O dicho de otra manera, hay que hacer lo que tantos mexicanos han demandado desde el inicio de esta guerra hace más de seis años que, aunque ha tenido triunfos sonoros para el gobierno, también ha multiplicado a los enemigos, porque la estrategia sólo ha consistido en el enfrentamiento a secas.