Perfil Mexiquense

Denominador común

Politólogos, comunicadores, conocedores del tema, han coincidido en que en las elecciones del domingo pasado, los electores dieron una lección a los poderosos dirigentes del partido en el poder que, luego de vaticinar grandes logros para el PRI, tuvieron que tragarse la amarga realidad de no haber llegado cerca de sus vaticinios y más que esto, que el resultado de las elecciones señala que para el 2018, las cosas no estarán nada fáciles para nadie.

El cinismo no paga. El denominador común encontrado por los votantes fue el que aglutina varias actitudes asumidas por los políticos que gobiernan, que finalmente provocaron el vómito del hartazgo en las urnas. La corrupción exhibida en los estados donde hubo comicios; el abuso de poder ante una sociedad olvidada, que no importa a los intereses de quienes mandan; la tolerancia y defensa a los ladrones abusadores, son solo algunos temas que condujeron a la sociedad a comportarse como lo hizo.

Todo mundo quiere que a partir del domingo, las autoridades se pongan las pilas y al fin atiendan las necesidades primarias, como la urgente demanda de seguridad en todo el país, en manos prácticamente de los criminales. Hace una semana, el presidente Peña Nieto visitó el estado de Guerrero y muchos pensaron (incluido un servidor) que se había tocado el corazón por la inseguridad que allá se vive. Los guerrerenses se descorazonaron cuando advirtieron que el propósito era únicamente entregar 200 comedores comunitarios.

Otro denominador común que han externado todos los candidatos ganadores a gobernar sus entidades, es investigar a los anteriores y si existen elementos (que desde luego existen), emplear entonces la ley en contra y meterlos a la cárcel. Escuché a un comentarista de radio decir a un ganador entrevistado, que qué bueno que no hubiera cacería de brujas. El aludido dijo que no se trataba de cacería de brujas, sino de hacer justicia.

Aclaró que se haría una investigación exhaustiva en su entidad y de encontrar elementos suficientes, pondría en manos de la justicia a los saqueadores, a los que abusaron del poder y de la sociedad que gobernaron, a los depredadores, que por cierto abundan en nuestra cada vez más cínica clase política.

Lo anterior ha sido aplaudido, aunque muchos piensan que puede tratarse solo de palabras, como ha ocurrido en diferentes ocasiones. La gente demanda que se apliquen acciones justicieras, no para poner el ejemplo y mandar mensajes de remojar barbas, sino para castigar a los que se dedicaron, más a enriquecerse y enriquecer a sus familiares y amigos, que a gobernar. ¿Quieren ganar las elecciones de 2018? Hay que recordar que el pueblo existe y que, gracias al voto, puede cambiar un país.