Perfil Mexiquense

Comparece duarte

Javier Duarte, gobernador de Veracruz, hizo un gran favor a la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal. Había dicho que ésta no tenía jurisdicción en su estado, pero con todo y eso permitió a funcionarios de la misma formularle un cuestionario por el crimen de la Narvarte. Algunos diarios dijeron el martes: "respondió todas las preguntas" y dieron la impresión de que esa actitud lo exonera o de que el señor es muy valiente, por el hecho de contestar.

En la mañana había dado una conferencia de Prensa, en la que no aceptó preguntas y un día antes afirmó que Rubén Espinosa y la chiapaneca Nadia Vera no eran incómodos para él y que se lleva bien con todo mundo. ¿Luego entonces, las amenazas forman parte de su manera de ser?

Un mes antes de la muerte del fotoperiodista y de cuatro mujeres, el gobernador había acusado a los comunicadores locales de tener nexos con la delincuencia y advirtió que esos vínculos podrían derivar en represalias de los criminales. "La delincuencia tiene nexos, tiene puentes. Lamentablemente, algunos de los colaboradores, trabajadores de los medios de comunicación tienen vínculos con estos grupos y también están expuestos a esta situación.

Agregó el mandatario: "Vamos a sacudir el árbol, y se van a caer muchas manzanas podridas". Pero, de acuerdo con su conferencia, ahora resulta que trabaja "para que no exista impunidad y se lleve la justicia en todos los casos de violencia ejercida contra periodistas". Volvemos a lo de siempre: los políticos creen que la ciudadanía es retrasada mental

Las palabras dichas un mes antes, dan la impresión de que se preparaba precisamente para consumar alguna fechoría en contra del gremio y que pudo consumar lo que el martes negó con frases huecas, que seguramente no le creerían ni en su casa. Para su suerte, vive en un país en donde la ley no existe para los políticos, en donde éstos son intocables y pueden hacer lo que les plazca.

Obviamente que no sería capaz de reconocer siquiera, que profirió tales amenazas, pues en su conferencia trató de hacer ver que se trata de un malentendido; de una mala interpretación que los comunicadores hicieron. En estos casos, nadie acepta responsabilidad en hechos criminales. Ni siquiera los profesionales. Nadie se hace el haraquiri.

Se dice que no hay pruebas que lo vinculen con el crimen. La verdad es que no es fácil investigar en México a un político de cierto nivel, inclusive exonerado en la Cámara de Senadores por varios correligionarios en una sesión. Tal vez sean detenidos los autores materiales, que bien pudieron ser contratados por terceros y como ocurre cuando hay indicios de que un alto funcionario está involucrado en asuntos turbios, este hecho quedará sin respuesta.