Perfil Mexiquense

Cambio de percepción

Tal vez el slogan más acertado este sexenio hubiera sido: "Hechos. No Palabras..." Y de esa forma, el presidente Peña Nieto se hubiera ahorrado muchos sinsabores que han provocado las redes sociales, en donde los visitantes han dado en expresar su desacuerdo con su manera de ser, más que con su forma de gobernar.

Si al principio de su gestión hubo dudas de lo que sería este ejercicio de gobierno, derivadas de las pifias exhibidas en la Feria del Libro de Guadalajara y de otros hechos, estás han sido superadas en la práctica. Seguramente ha sucedido al revés de lo que ocurrió con Vicente Fox. Las grandes expectativas levantadas durante su campaña se acabaron muy pronto para dar paso al arrepentimiento de quienes sufragaron a favor de él.

Con el mexiquense ha pasado exactamente lo contrario. He oído a muchos amigos una expresión que revela el sentir actual, o a un año y cinco meses de iniciada su gestión: "se gana paulatinamente la silla en la silla", dicen algunos, mientras otros se muestran gratamente sorprendidos, porque no esperaban de él las respuestas que da como el número uno en la Presidencia de México.

Los mexicanos están hartos de padecer y de constatar que los políticos sólo se acuerdan de ellos en tiempos de elecciones, por más sexenios que han pasado en esta historia triste de México. Están hartos de ver el desfile de nuevos ricos cada seis años, mientras sus apuros y demandas van en aumento constante, sin que a nadie le importen sus desgracias.

Ahora, por primera vez en mucho tiempo expresan de diversas maneras su agradecimiento porque un presidente mexicano se empeña en atender personalmente sus demandas, ocasionadas en muchos casos por los fenómenos naturales; como ha ocurrido cada año en el estado de Guerrero, en donde, si no son las lluvias torrenciales las que afectan a las diferentes poblaciones, son los temblores, que se han encargado de poner bailar a sus habitantes en todo momento.

Las últimas encuestas de diversas empresas, publicadas apenas este martes, muestran a un presidente mexicano que gana puntos. Seguramente por acudir de inmediato a supervisar las desgracias para ordenar las soluciones, ya se trate de alguna obra de la naturaleza, ya de los seres humanos que no descansan en eso de hacer la vida de su semejante imposible.

Siempre hay mucho por hacer. Pero en un país como el nuestro, en donde nadie se ocupa más que de sí mismo; en donde el dinero que produce cualquier entidad sirve para satisfacer los propósitos personales y familiares (por ello tanta deuda que algunos ex mandatarios se han encargado hasta de exhibir en el extranjero por su forma escandalosa de gastar), las desgracias se multiplican porque a nadie le importan.