Perfil Mexiquense

Buscan a “La Tuta”

Durante los últimos días, no son pocos los medios informativos han publicado la frenética búsqueda emprendida en contra de Servando Gómez, alias "La Tuta", líder máximo del grupo delictivo denominado Los Caballeros Templarios, que opera principalmente en Michoacán, aunque también con menor presencia en Guerrero, Jalisco, Morelos y otros estados, en donde a esa persecución se suman otros competidores del mundo del delito que desean con toda su alma cobrarle cuentas.

A la ciudadanía, principalmente a la michoacana, no le importa quiénes vayan detrás. Si son los llamados grupos de autodefensa, si son los policías federales o los elementos del Ejército o de la Marina. Lo único que desea es que alguien ponga freno a un hombre que ha causado tanto mal y que ha sido capaz de corromper a los políticos débiles, que han sucumbido seguramente ante el ofrecimiento de dádivas pecuniarias.

La gente decente, la que está empeñada en trabajar para sacar a sus familias adelante, la que sueña todos los días con volver, cuando menos lo piense, a vivir tranquilamente, sin sobresaltos, desea con vehemencia que el delincuente sea capturado y puesto a buen recaudo para que pague por todas sus culpas. Quiere que sea castigado por despojar a otros de sus bienes y por quitarles la vida por resistirse lo menos posible a cumplir con sus exigencias y hasta por titubear en el momento de asentir.

Muchos mexicanos desean que otros, como "La Tuta", dejen de reclutar a los jóvenes sin quehacer para enseñarles la fructificante tarea de asesinar a sangre fría, secuestrar, robar automóviles, violar a discreción a las infortunadas jovencitas y cometer todos los delitos que reditúan excelentes ganancias.

Lo que no creen nuestros queridos paisanos, aún con sus sueños imperecederos, es que con la detención y desaparición de los líderes del crimen merme la criminalidad, que ha dado señales de estar enterrada con todo y raíz en lo más profundo de nuestro México lindo y querido.

Saben que en cada individuo que se suma a las hordas de delincuentes que asuelan el territorio mexicano, está la codicia, la envidia y el deseo velado de que quien está arriba caiga para ocupar su lugar. Está el que quiere demostrar que es mejor que el de al lado y en esa extraña contradicción verbal, quiere una oportunidad para demostrar que es el peor enemigo de la sociedad.

Saben, en suma, que si una región está tranquila, es porque goza de la presencia de la policía federal y más que de ésta, de las fuerzas armadas, pero que volverá al mismo estado de violencia una vez que aquellos se retiren, porque forzosamente así tendrá que ocurrir una vez considerado que se ha cumplido con la misión.