Al pie de la Letra

Ese príncipe que fue

Suena a broma que el Sr. Trump haya tomado el odio a los mexicanos como tema de su campaña. Su presencia en el proceso de selección de candidatos por el partido republicano suena también a broma, pero no lo es. Es así que arranca la violencia racial, lo que no se sabe es como pare.

Este discurso busca aglutinar a los norteamericanos alrededor de un enemigo común, los mexicanos que tratan de saltar la frontera para robar los empleos, a asesinar y comerciar con droga. Pero esa aseveración no aguanta el más mínimo análisis de estadísticas. Ese enemigo externo tan socorrido por todos los movimientos fascistas del mundo somos los mexicanos a los ojos de Trump.

Creo que es un error de estrategia el atacar a las minorías. O ¿qué minoría no se sentiría atacada con ese discurso? ¿Quién cree posible ganar Texas, California o Illinois sin el voto de los mexicanos y su descendencia? Es también imposible que en EEUU se repita un fenómeno como el del Frente Nacional en Francia que por poco lleva a Le Pen a la presidencia con un discurso anti inmigración.

Lejos de un discurso justiciero que explique al migrante como cobrador de las facturas del neo colonialismo, la realidad es que representan mano de obra indispensable para que el vecino del norte funcione. Trump lo sabe, no en vano gana millones de dólares en la construcción. 

La mejor prueba que EEUU es un país de inmigrantes es el propio origen germano del apellido Trump. Las reglas con que se crearon y funcionan los EEUU hace difícil establecer que sea la generación presente la que determine que ya no cabe nadie más. 

Trump no dice las sandeces que dice por ignorante, busca que lo conozcan, busca crecer electoralmente. Prometerá y dirá cualquier disparate para que la gente sepa de él. Es una mala idea esa campaña como la fue en su momento la de Ross Perrot. Sin embargo debe preocupar el tono del discurso carente de la más mínima autocrítica. 

Allá es donde se da trabajo al inmigrante, allá es donde se consume la droga, allá es donde gente como Trump emigraron de todo el mundo para vivir un sueño que incluye mano de obra barata de inmigrantes ilegales.

Leo en estos días la historia de la hija del Emperador Moctezuma que fue llevada por el Barón de Toloriu a una escarpada cima de los Pirineos. Jordi Soler relata esta historia en “Ese príncipe que fui”. Trump debiera leerlo, para que sepa que siempre han sido grandes las personas que salen de nuestra tierra a vivir en otros sitios. También sería bueno que supiera que hasta para dictaduras como la española era importante una buena relación con América latina. 

Por todo ello debiera reflexionar el Sr Trump en su discurso, si desea gobernar EEUU debe saber que mientras el ataca a nuestros compatriotas, el jefe del Estado Español, ese príncipe que hoy es Rey, viene a buscar hacer negocios con los mexicanos que Trump desprecia.