Al pie de la Letra

El nuevo fin de la historia

Hace años vimos a Ronald Reagan frente a la puerta de Brandeburgo invitando al Secretario General Gorbachov a abrir ese muro que separaba a Berlín. El muro que físicamente separaba un trozo de Alemania pero que materialmente dividía toda Europa y buena parte del mundo.

Vino la caída del muro, la unificación de Alemania y luego poco a poco la caída de muchos regímenes comunistas hasta llegar al desmembramiento de la unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

China evolucionó en lo económico pero mantiene un férreo control político. Corea del Norte se mantiene ahora como el último elemento para que termine la historia.

Francis Fukuyama escribió que la historia acabaría con una sociedad democrática con economía de mercado. Este paradigma parece haber imperado en todo el mundo después del fin de la guerra fría.

Hoy la visita de Obama a Cuba confirma la visión de Fukuyama. Recorrer el camino entre varadero y La Habana en coche permite ver una importante presencia de inversión extranjera China y Canadiense en la extracción de hidrocarburos.

La Industria hotelera cubana enseña claramente la inversión de los españoles en el sector. La visita de Obama a Cuba demuestra que los EEUU tienen un interés similar para participar en la economía cubana.

La teoría de Fukuyama pareciera impecable si no fuera por el fundamentalismo islámico que parece no tener problemas con la economía de mercado. Vemos que se financian con la venta de petróleo. Su tema es la democracia donde pretenden llevar a la humanidad siglos hacia atrás, por no mencionar su visión de los derechos humanos.

Tenía razón Fukuyama al predecir el fin de la historia. Y sin duda será una economía de mercado con una sociedad respetuosa de los derechos humanos.

El enfoque de la tesis y antítesis actual es en relación a la forma en que naciones y personas abordan el respeto a los derechos humanos. Tuvo que suceder la guerra fría para la caída del bloque comunista. Veremos que tiene que suceder para que impere en el mundo un respeto irrestricto a los derechos humanos.