Al pie de la Letra

Que me lo demanden

Hace años un mesiánico político hizo famoso el concepto del Gobierno legítimo y del Gobierno espurio. Y sin dar importancia de más al personaje hay que precisar que se refería a la legitimidad de origen del gobierno de Calderón.

Por un supuesto fraude electoral se cuestionaba la forma en que se había ganado la elección que dio pie a ese gobierno. La ecuación es muy sencilla, era un gobierno espurio porque carecía de legitimidad, de origen pues, suponían había llegado con trampas.

La alternativa fue un Gobierno legítimo, con todo  y gabinete legítimo, que reinó durante algunas semanas sobre Paseo de la Reforma. No sirve para más este comentario que para distinguir la legitimidad de origen a la legitimidad de ejercicio.

La segunda deriva del hacer bien las cosas y con el máximo provecho para los ciudadanos. El Gobierno puede ser legítimo en su origen, pero ilegítimo en el ejercicio del poder, al igual que un gobierno con un origen ilegítimo puede ser perfectamente legitimado en sus acciones.

Al menos eso dice la teoría. Pero no debe estar tan lejana a la realidad cuando vemos la forma en que operan las instituciones en nuestro estado. Hace días el Congreso Estatal citó al alcalde de Saltillo a comparecer para que fundara y motivara la negativa de aceptar una recomendación de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

Es decir, el Congreso le pide al alcalde que acuda a decir porqué y en qué se basa para no aceptar que viola los derechos humanos de los saltillenses con su programa de fotomultas. Sencillamente no fue, y seguramente mal asesorado le dijeron que no tenía que ir, que con un informe por escrito bastaba. Transcribo el apartado de la ley sólo para que no haya duda. 

Cuando las recomendaciones emitidas no sean aceptadas la autoridad o servidor público a quien se dirigió́, deberá fundar y motivar por escrito y hacer pública su negativa, asimismo, deberá atender los requerimientos del Pleno del Congreso del Estado, a fin de comparecer ante dichos órganos legislativos, y expliquen el motivo de su negativa. 

Me gustaría conocer los motivos del escrito que presentó, pero la realidad es que sólo demuestra un gran desprecio por la ley que el mismo protestó sin reserva alguna, guardar y hacer guardar al inició su gestión. Este tipo de acciones merman seriamente la legitimidad de la autoridad al dañar los derechos de los saltillenses e insistir en una rebelde negativa a corregir el rumbo. Ya se lo dijo la Comisión por las buenas, pero también lo puede hacer por las malas. 

La misma ley faculta a la Comisión a denunciar la reiteración de las conductas cometidas por una misma autoridad o servidor público, que hayan sido materia de una recomendación previa que no hubiese sido aceptada o cumplida. Porque como también lo dijo el Alcalde ese 1 de enero “Si no lo hiciere así, que el Municipio, el Estado y la Nación me lo demanden.”