Al pie de la Letra

¿Bajó al Tepeyac?

Hace años leí en la revista Nexos un trabajo de Luis González de Alba en el que concluye que la Virgen de Guadalupe es una derrota del catolicismo.

Ante la imposibilidad de eliminar la tradición prehispánica de peregrinar al cerro del Tepeyac a venerar a Tonantzin, los españoles empalmaron a esa costumbre, la tradición de su Virgen morena que igual goza de matices y tradiciones propias que aún se aprecian en la Comunidad de Extremadura.

La gran coincidencia entre la Virgen morena de aquel país y la nuestra, se ve en la forma en que se apareció, la negativa de la Iglesia católica de reconocerla y en su deseo de construcción de un templo de oración. Todo esto tiene una impresionante similitud por la semejanza entre la representación de la Virgen en la Iglesia extremeña, de donde procedía buena parte de los conquistadores, y la de Guadalupe. 

El periodista resalta también el cuestionamiento hacia la autenticidad del ayate, el cual ha sido objeto de diversas investigaciones científicas y periodísticas nacionales y extranjeras. Su tamaño, los materiales y otros elementos del contexto guadalupano invitan a dudar sobre la veracidad de su imagen y que ponen en tela de duda la aparición. 

Pero me remito a lo que yo veo, no a lo que escribió Luis González. Hace días en la Ciudad de México y en otras ciudades del país, millones de personas peregrinaron a venerar a la Virgen de Guadalupe en templos diversos. Si bien es cierto, es posible dudar de la imagen y de la aparición, sin embargo, de lo que no podemos dudar es del milagro que año con año se manifiesta en este pueblo nuestro, justamente entorno a ella se aglutinan los mejores sentimientos de esta nación.

Quienes acuden a dar gracias o externar los mejores deseos a la imagen mariana, está la esencia de quienes buscan una composición social en armonía. En este momento en que las divisiones entre los mexicanos son mayúsculas en todos los aspectos, encontrar un punto que nos una representa un verdadero milagro por encima de cualquier creencia o fervor religioso.

Díganme si no es eso que tantos millones de mexicanos se unan en torno a un mismo símbolo. No sé si la Madre de Jesucristo bajó al Tepeyac, pero sí sé que en la Virgen está la nación mexicana.