Al pie de la Letra

Reemprender el camino

El Cuervo es el poema que Edgar Allan Poe escoge para reemprender el camino que el autor sigue para una obra. Primero la dimensión, el efecto deseado, luego el tono, el tema. Escoge el estribillo, por ser una técnica común y la palabra Nevermore (nunca más) por contener la “o” larga y la “r”, la vocal más fuerte y la consonante más vigorosa.

Luego nos explicará que buscaba un poema que agradara al público en general y a los críticos. Un poema melancólico que recurre a la muerte de la amada.

Resuelve la monotonía del estribillo con la pregunta del amante y la respuesta de, una persona no era lo mejor, de un objeto inanimado, primero piensa en un loro, luego en un cuervo. Ave de mal agüero que no resta familiaridad al poema al hablar pero si da el toque melancólico necesario.

La Filosofía de la Composición de Poe es una muestra clara para ver el plan detrás de cada cosa que vale la pena ser realizada. Esta generosidad es tan valiosa como extraña. A veces los artistas quisieran aparentar que su trabajo surge de forma espontánea por una especie de inspiración divina.

Lo mismo es frecuente con los gobernantes, quienes no tratan o fracasan al comunicar a los gobernados la gran tarea que existe detrás de cada decisión que debe tomarse. Es entonces que el ciudadano piensa que el gobernante no sirve de nada o no hace nada. Existen varias teorías detrás de ese velo de ignorancia.

Federico el Grande de Prusia convocó a pensadores de su tiempo a escribir sobre la mentira regia, ¿se puede engañar al pueblo? Maquiavelo y Becker dicen que sí, Castillón y Condorcet que no. El sí tiene como base la suposición de una ignorancia y minoría de edad permanente del pueblo. El remedio para quienes sostienen el no es informar y educar. Miguel Catalán introducía el texto de Condorcet asumiendo una negativa absoluta a la mentira regia en una sociedad democrática moderna.

Pero reflexiona entorno al desprecio de los políticos españoles hacia su pueblo, a que tratan al pueblo como menores de edad igual que en los regímenes antiguos. Pocos años después tenemos una Cataluña sin gobierno y una España donde tampoco habrá gobierno.

En el futuro próximo habrá nuevas elecciones. Hoy el pueblo de España deberá decidir si escucha el canto de las sirenas del populismo o las propuestas realistas pero sin credibilidad de los partidos tradicionales. Un pueblo educado e informado puede distinguir, uno que no lo está puede ser víctima de los populistas.

España es una muestra de cómo los políticos deben reemprender el camino y compartir con su pueblo el crédito y el riesgo de las decisiones. Que el pueblo no conozca la verdad no implica que el gobernante mienta, más bien implica que no se comunica bien y oportunamente, el reto es de eficacia pero también de comunicación.

Coincido con Miguel Catalán, el conocimiento público de la verdad es una condición necesaria para el ejercicio de una democracia sustancial.