Al pie de la Letra

Policía sin mando

Hace unos días tuve la oportunidad de leer la opinión de una funcionaria del municipio de Saltillo en relación al mando único para la policía. Su conclusión es tan aventurada como infundada.

En una expresión de la teoría del complot digna de un eterno candidato a la presidencia concluye que se trata de un intento del priato asistido por virreyes locales y una mayoría variopinta en el Congreso por aglutinar todo el poder. El mando único desde esa óptica se puede reducir en la letra de una melodía de Molotov, dame todo el power.

Pero como siempre sucede las explicaciones simples omiten analizar los problemas a fondo.

Su propuesta no es otra que no hacer nada. Invocan a la coordinación como algo abstracto, digno de veneración pero ausente en todas sus acciones de gobierno. A dos años de gestión ni siquiera han tenido la posibilidad de entender un modelo que tiene dos años funcionando en el Estado, que por cierto, es un esquema de coordinación. 

Estas críticas surgen de un conveniente olvido. Les parece que concentrar las funciones y obligaciones de la seguridad pública en 32 gobiernos estatales es un atentado al espíritu federal. Pero omiten mencionar que quien primero habló en este país de mando único policial fue Felipe Calderón.

Omiten también que aquella propuesta implicaba que todas las policías hasta las estatales dependieran de un mando único federal. No recuerdo haberlos vistos enredados en aquel entonces en la bandera federalista.La realidad, mucho mas compleja, es que hay que hacer algo.

El modelo vigente ha demostrado no funcionar, o al menos no da los resultados que la población exige. Para muestra la alta, y en ascenso, tasa delictiva en la capital del Estado. Cifras que contrastan con el resto de los municipios donde este modelo de coordinación y cooperación llamado mando único muestra resultados excepcionales.

En los primeros municipios donde decidieron colaborar y coordinarse bajo esta estrategia la disminución ha sido de hasta el 90 porciento. 

La evidencia no admite discusión alguna, y lejos de sesudos debates, lo que se ocupa es entender los datos estadísticos. Donde hay mando policial unificado las tasas delictivas han disminuido y las infracciones entran a la tesorería municipal. Donde no han podido comprender este modelo, los delitos van a la alza.

Coincido plenamente en que la seguridad es cosa seria. No se trata de cuentos de reyes, hadas y virreyes. Es necesario dedicar tiempo y esfuerzo y admitir que es impostergable asumir políticas públicas exitosas en vez de discutir, especialmente si como ellos mismos dicen, no entienden de que se trata.

Ante la propuesta responsable y sustentada del Presidente Enrique Peña, lo que tenemos de parte del panato saltillense, es una propuesta que implica inmovilidad y el traslado de la responsabilidad propia a alguien más.

Mientras los casos de éxito nacionales se orientan hacia el mando único policial, en la capital de Coahuila los hechos demuestran que su contrapropuesta es una policía sin mando. 

Twitter: @alunacanales.