Al pie de la Letra

¡Mujeres del mundo, Uníos!

Escribió Marx que en la familia el hombre es el burgués y la mujer el proletariado. Actualmente el papel de la mujer en nuestra sociedad ha ido ganando terreno en el ámbito público y privado. Antes nadie imaginaría ver a una mujer sentada en la butaca de un salón de universidad, hoy en la Universidad Autónoma de Coahuila hay más mujeres matriculadas que hombres.

Hace apenas unas décadas consiguieron el derecho a votar, hoy el Congreso local se integra por 13 diputados y 12 diputadas, una conformación histórica en la política coahuilense.Cuando se celebró el primer día internacional de la mujer, las mujeres podían votar solo en dos países, hoy es un derecho casi universal.

En el mercado laboral, las mujeres cada vez obtienen mayores oportunidades para desarrollarse. La Encuesta de Ocupación y Empleo publicada en 2015 afirma que de los más de 51 millones de mexicanos que trabajan, 19.8 millones son mujeres. Sin embargo la remuneración no es la que se merecen. El fenómeno de la desigualdad laboral es tangible, ya que según el INEGI las mujeres mexicanas perciben hoy un sueldo igual al que ganaban los hombres hace diez años.

Ahora hay más mujeres trabajando, pero lo que está mal es que ganen menos. Con estas nuevas mujeres trabajadoras, empoderadas, con éxito y con un salario se ha ocasionado el nacimiento de una dinámica social distinta que no se ha correspondido con un desarrollo cultural adecuado, por ello algunos hombres ejercen violencia en contra  de las mujeres.

Derivado de estas nuevas oportunidades, en Coahuila, el Gobierno estatal ocupado en aplicar políticas públicas a favor de las mujeres, creó los Centros de Justicia y Empoderamiento para la Mujer, ejemplo de la necesidad que existía, tan es así que al día siguiente de ser inaugurados, fueron abarrotados por mujeres en situación de violencia o vulnerabilidad.

Aún con avances importantes, los rezagos y retos son mayúsculos, para hacer valer sus derechos falta camino por recorrer.

De vuelta con Marx, debemos recordar que decía que el último grupo de la sociedad en emanciparse serían las mujeres. La causa es sencilla, hay vínculos más fuertes que el género que las alejan de la defensa de los intereses comunes con otras mujeres de su comunidad o del mundo. Por eso hoy procede hacer la invitación que Marx hacia a los proletarios en el manifiesto del partido comunista, ¡Proletarios de todos los Países, uníos! En este caso, ¡mujeres del mundo, uníos!