Al pie de la Letra

Corridas de leones

Hace días presentamos un grupo de diputados de distintos partidos políticos una iniciativa para adicionar y reformar la legislación en materia de derechos de niñas, niños y adolescentes. La propuesta es muy sencilla, evitar que los niños sean expuestos a la violencia que se da en las corridas de toros. También se propuso que junto al acceso como público se prohibiera el adiestramiento y el trabajo de menores de edad en este peculiar giro.

He escuchado con atención los argumentos en torno a la prohibición de las corridas de toros. Dicen que el toro de lidia es un toro que nace bravo y para eso es criado. Que eliminar las corridas implicaría su extinción. No sé qué tan cierto sea esto, he visto en el internet vídeos de toros de lidia dóciles como perros. La literatura recoge relatos maravillosos como el de Ferdinand el toro. Animales dóciles que lejos de embestir reflejan una enorme capacidad de amor hacia los humanos.

Por ello creo que es falso que los toros nacen bravos para ser muertos a estocadas. Más bien creo que se les incita a la agresividad, como a los perros que crían para peleas. Les alteran su naturaleza para convertirlos en animales de pelea. O imagine cómo reacciona cualquier animal al que se le acerca un caballo con un tipo encima que luego lo pica con una lanza. Y aparecen luego otros tantos que lo azuzan con un capote.

Reconozco que no concibo las corridas de toros como una expresión de arte. Como tampoco creo en las virtudes artísticas de un video snuff. Creo que el arte debe impulsar los sentimientos humanos hacia la belleza y los sublime, no hacia los instintos más salvajes. Pero eso que yo creo es lo de menos, no deja de ser solo una opinión.

Mientras el debate se dé debemos recordar que el Comité de la ONU encargado de velar por los derechos de niñas y niños se manifestó en el sentido de prohibir el acceso de menores a estas actividades. También sugiere incluir el toreo como una de las peores formas de trabajo infantil. Acatando esta recomendación se propone esta iniciativa buscando que nuestro país se una a aquellas sociedades con mayor nivel de desarrollo económico y humano.

Hay muchos aficionados que cuestionarán mi opinión. Los respeto, como también respeto a los aficionados a coleccionar insectos, estampas de baseball, al juego, al alcohol, al tabaco o a las drogas. Como bien dicen en mi rancho, y así lo confirmó la Suprema Corte, cada quien su vida. Pero eso aplica a los mayores de edad, para los menores de edad si debe haber reglas que los protejan de esa violencia excesiva e innecesaria.

A quienes les gusta es a aquellos a quienes desde pequeños los llevan a una plaza, pudiéramos decir que es gusto adquirido para la violencia. Para muestra la foto reciente de un torero con su bebe en brazos en un ruedo. Yo lo he comentado con algunas personas y me preguntan si no será mejor que en vez de toros sean las corridas de leones. Son fieros, su instinto es atacar para comer, es el rey de la selva, que mejor oportunidad de probarlo. Habría que saber si los leones comen lentejuelas.