Al pie de la Letra

Cerca de Saltillo

Uno de los sitios en los que se conoce a los amigos es en la presentación de libros nos dice la sabiduría popular. Hace unos días me resultó imposible acompañar a mi gran amigo Armando Javier Guerra, “El Chino”, a la presentación de un interesante libro que reúne publicaciones en su muro de facebook escritos todos en su iPhone

Es cierto lo que el ilustrador Pepe Roca dice sobre Auster, que las cosas pasan a quien sabe contarlas. También lo es, de acuerdo a García Márquez, que las cosas normalmente no son como fueron sino como se les recuerdan. Leer las vivencias del Chino muestra su visión o al menos su recuerdo del mundo. En forma divertida y en algunos casos ácida, nos relata pasajes de su vida en París. Muero aún de risa con la aspiradora que encontró en un sex shop de Ámsterdam o con sus experiencias en velorios, donde aprendió a sobar muertos. 

Encontramos también una muy nutrida referencia a la vida diaria. Las dietas, las cirugías, las visitas al hospital, la fila de telcel, los trucos para ser vegetariano y comer carne, sin dejar de lado su reflejo en el espejo después de la cirugía. Pero debo decir que me quedé con ganas de leer más. Debe ser que conociendo hace años al autor se que tiene en su mente un sinnúmero de relatos igual o mejor contados. Quisiera que algún día postee sobre el día que fue denunciado en la Comisión de los Derechos Humanos por bañar en la sala de un cine con agua de jamaica light a un grupo de médicos dedicados a la riso terapia. Me gustaría ver el relato de aquel velorio en Francia donde se quedó a solas con el cuerpo y recordar la forma en que contestaba el teléfono cara a cara con el difunto. 

La lectura me lleva a una obligada reflexión sobre las redes. Recientemente Umberto Eco desató una gran polémica al publicar que las redes dan el derecho de hablar a legiones de idiotas, y (esto es de mi cosecha) a sus troles. Faltó decir a Eco que era también un sitio idóneo para la mentira y la calumnia. Pero es ahí justamente donde la inteligencia humana debe distinguir lo valioso de la basura.

Leer a Armando Guerra me deja claro que las redes también dan el derecho a todos de encontrar literatura en ellas. Es entonces un problema de cada quien discriminar la mentira, la calumnia y lo idiota de aquellas cosas que vale la pena leer. Vuelvo al comentario sobre la amistad, no solo en la sala donde se presenta el libro están los amigos, también estén en la red, donde le damos like o me gusta a sus escritos, o en un sillón en casa, cerca de Saltillo, donde en poco rato se consume el divertido compendio de textos para facebook escritos en el iPhone de un saltillense Urbi et Orbi.