De política y cosas peores

De política y cosas peores

La esposa de don Cucoldo le dijo a su marido que por algunos días no harían el amor, pues se sentía indispuesta. Llamó el señor al médico de la familia a fin de que examinara a su mujer. Al terminar la revisión don Cucoldo entró en el cuarto. "Doctor -le preguntó al galeno- ¿cuánto tiempo deberé esperar antes de volver a tener sexo con mi esposa?". "¡Qué coincidencia! -respondió el facultativo alegremente-. ¡Lo mismo le acabo yo de preguntar!". Frase poco célebre: "Es cierto: el dinero no compra la felicidad. Pero es más cómodo llorar en un Lamborghini que en una bicicleta". Pepito le preguntó al padre Arsilio: "Señor cura: cuando un cura cura con mucha cura a un cura que necesita cura, el cura a quien el cura cura con cura ¿se cura de que el cura que lo cura sea un buen cura?". El bondadoso sacerdote se rascó la cabeza y contestó: "Hijo, creo que esa pregunta mejor se la haces al señor obispo". Comentó Inocencia, cándida mujer: "Creo que mi marido me engaña". Una amiga quiso saber: "¿Por qué supones eso?". Declaró Inocencia: "Tuve un hijo, y no se parece nada a él". En la peluquería el fígaro le propuso al cliente: "¿Le pongo champú al huevo?". Respondió el sujeto: "A ninguno de los dos". Dulcilí, muchacha ingenua, subió al coche de su galán y vio un colchón en el asiento trasero del automóvil. Le preguntó, nerviosa, al tipo: "Dime sinceramente, Afrodisio: ¿cuáles son tus intenciones?". Doña Fecundina y su esposo Generino fueron con el doctor. Ella le dijo que tenían ya 14 hijos, y sin embargo su marido no dejaba de asediarla con sus eróticos rijos de verraco. ¿Podía la ciencia médica hacer algo para quitarle a su cónyuge aquella irrefrenable cachondez? El médico llamó a su enfermera y le pidió: "Tráigame un martillo, y luego unas tijeras". "Doctor -se asustó doña Fecundina-, ¿qué va usted a hacerle a mi marido?". Contestó el  médico: "Lo voy a examinar, señora. Pero el cierre de mi maletín está atorado, y necesito abrirlo para sacar los instrumentos". El papá de Rosilita invitó a su jefe, don Algón, a cenar en su casa. En el curso de la cena la pequeña se dirigió al ejecutivo: "Mi papi dice que es usted un hombre que se hizo a sí mismo". Don Algón y el papá de la niña sonrieron complacidos. Dijo el jefe: "Así es, linda. Yo me hice a mí mismo". Preguntó entonces Rosilita: "¿Y por qué se hizo tan feo?". Alguien inquirió en el teléfono: "¿A qué horas empieza la conferencia sobre administración correcta del tiempo?". Respondió el encargado: "Entre las 4 y las 6 de la tarde". Los escoceses, ya se sabe, tienen fama de ahorrativos. Unos casados fueron al cine en Glasgow, y llevaron consigo a su bebé de brazos. El boletero les advirtió que si el pequeño lloraba tendrían que abandonar la sala, en cuyo caso se les devolvería el dinero de la entrada. A media función el escocés le preguntó a su esposa: "¿Te está gustando la película?". Respondió ella: "No. Está muy aburrida". Dijo el hombre: "A mí tampoco me está gustando. Pellizca al niño". La hermana de Pepito se hallaba con su novio en la sala. Habían apagado la luz, y al amparo de la ardiente oscuridad estaban entregados a voluptuosos escarceos prenupciales. En eso un haz de luz iluminó la escena. Los tórtolos se separaron apresuradamente. Ella se bajó la falda y se abotonó la blusa; él -me da pena decirlo- se subió el zipper del pantalón. Aquel revelador haz provenía de una lámpara de mano cuya luz dirigió Pepito desde la escalera a los enamorados. El precoz chiquillo le dijo al novio: "Compré la linterna con los 100 pesos que me diste anoche para que no les dijera a mis papás que los vi besándose. Ahora necesito mil para unos tenis". En la biblioteca pública Babalucas y su amigo charlaban en voz alta. Se acercó a ellos la bibliotecaria y les dijo: "Guarden silencio, por favor. Los que están cerca se quejan de que no pueden leer". "¿No pueden leer? -replicó Babalucas-. ¿Y entonces qué chingaos están haciendo en una biblioteca?". Diez cosas que los hombres saben acerca de las mujeres: 1-. -------. 2-. -------. 3-. -------. 4-. -------. 5-. -------. 6-. -------. 7-. ------- 8-. -------. 9-. -------. 10-. Tienen tetas. FIN.

MIRADOR.

Historias de la creación del mundo.

                En el principio de los tiempos, cuando aún no existía el tiempo, Lucifer se levantó contra el Señor y lo desafió, soberbio.

                Dijo Dios: "¿Quién como Yo?". Lucifer le iba a decir que también eso era soberbia, pero en eso llegó el arcángel San Miguel y se lanzó contra el rebelde. Lucifer, vencido en el combate, cayó al profundo abismo. En adelante aquel espíritu maligno fue el demonio.

                Las esferas se llenaron de júbilo por la victoria del arcángel. El Señor, sin embargo, les dijo:

                -No se alegren. Ahora que hay un diablo los hombres tendrán a quien echarle la culpa del mal que hagan.

                ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS.

". Los banqueros le hacen reclamaciones al Presidente.".

                   Los señores son sinceros,

                pero mejor le rebajan,

                pues casi todos trabajan

                para bancos extranjeros.