De política y cosas peores

De política y cosas peores

Caperucita Roja iba por el bosque. Llevaba en su canastita algunos panecillos y dos botellas de ginebra para su anciana abuela, e iba cantando con dulce voz la canción The lady in red, de la película In Caliente (1935). En eso salió el Lobo Feroz de atrás de un árbol y le dijo con ominoso acento: "¡Te voy a besar donde nadie te ha besado!". Respondió Caperucita, displicente: "Pues sólo que sea en la canasta". Dos marcianos llegaron a una ciudad de la Tierra. Se separaron para explorarla, y luego se reunieron en una esquina. Uno de ellos estaba frente a un buzón de correos y una alarma de incendios. Le dijo al otro: "Ni te hagas ilusiones. La gorda nada más se está ahí con la bocota abierta, y la pelirroja se suelta gritando si le pones una mano encima". Dos muchachos y una chica se conocieron en una fiesta. Dijo el primero: "Me llamo Pedro, pero no soy apóstol". Dijo el segundo: "Me llamo Juan, pero no soy evangelista". Y dijo la muchacha: "Me llamo María, pero no soy. Ustedes saben". Don Algón pasó un fin de semana en Acapulco con su linda secretaria. El lunes siguiente le preguntó en la oficina, romántico y ensoñador: "¿Olvidarás, querida Rosibel, esas dos noches que pasamos junto al mar?". Replicó ella: "¿Cuánto me da por olvidarlas?". Susiflor se señaló la entrepierna, y luego el dedo anular de la mano izquierda. Le dijo al galán que la asediaba: "Nada entra aquí si primero el anillo no entra acá". Babalucas se dispuso a hacerle el amor a Pirulina. Preguntó ella, cautelosa: "¿Tienes alguna protección?". "Sí -respondió el badulaque-. Seguro de vida y póliza de gastos médicos mayores". Otro de Babalucas. La hermosa joven de la que estaba enamorado se negaba a casarse con él. Babalucas le comentó a un amigo: "Voy a engañarla. Le diré que estoy embarazado". El tipo que pedía trabajo le dijo al gerente de la tienda: "Soy el vendedor más grande del mundo. Tengo un enorme poder de convicción. Mire usted: hice que mi esposa sintiera compasión por la pobre muchacha que perdió en mi coche su pantie y su brassiére". Uglilia era realmente fea. Subió al Empire State y fue atacada por aviones. En su aniversario de bodas la señora le pidió a su marido que la llevara a un lugar caro. Él la llevó a una gasolinera. Cierto magnate se hartó de su mujer y contrató a un sicario para que la sacara de este mundo. El asesino le dijo que lo haría por 10 mil dólares. Un resto de compasión hizo que el vil sujeto preguntara: "¿Sufrirá mi esposa?". Respondió el matón: "Eso le costará mil dólares más". Don Geroncio, señor bastante entrado en años, contrajo matrimonio con Glorilí, muchacha en flor de edad, y muy hermosa. A las pocas semanas de casados la desposada se enteró con asombro de que su senescente marido la estaba engañando con una mujer añosa, y además de muy mal ver. Le preguntó enojada: "¿Qué tiene ella que no tenga yo?". Respondió con un suspiro el valetudinario caballero: "Paciencia".Solicia Sinpitier, madura señorita soltera, fue al zoológico y se puso a observar al canguro. Llena de curiosidad volvió la vista a todos lados para ver si alguien la miraba, y como no había nadie le tocó al marsupial los testes dídimos o compañones. Al sentir ese tocamiento el canguro brincó la cerca, y dando grandes saltos echó hacia la calle. Acudió presuroso el guardia del zoológico y le preguntó a la señorita Sinpitier qué había sucedido. "No me lo explico -respondió ella, confusa-. Lo único que hice fue tocarle al canguro los éstos. El animal brincó la cerca y se alejó saltando". Dijo el guardia: "Debo alcanzarlo antes de que llegue a la calle. Tóquemelos ahora a mí". El recién casado felicitó con ternura a su adorada mujercita: "¡Qué rica comida, Dulcimela! ¿Tú misma la compraste?". Dos gatitas estaban en el tejado, y pasó frente a ellas un hermoso gato. "¡Wow! -exclamó con admiración una de las gatitas-. ¡Me gustaría pasar un rato con ese galanazo!". "Olvídalo -le dijo la otra-. Yo estuve anoche con él, y lo único que hizo fue hablar de no sé qué operación que le hicieron hace días". Facilda Lasestas fue con un dentista a que la revisara. El odontólogo le pidió que se sentara en el sillón y le dijo: "Abra lo más que pueda". Respondió Facilda: "No será mucho, doctor. El sillón tiene brazos". FIN.

MIRADOR.

                               Historias de la creación del mundo.

                Eva comió la manzana, y luego hizo que Adán comiera de ella.

                El Señor había puesto la tentación, pero los castigó por haber caído en ella. Los expulsó del paraíso terrenal.

                Adán se puso triste. Eva, en cambio, se alegró.

                Preguntó el hombre:

                -¿Por qué comiste el fruto prohibido? ¿Por soberbia? ¿Por maldad?

                -Nada de eso -respondió ella.

                En seguida le mostró a Adán la infinita variedad de hojas que había en la naturaleza: la hoja de la higuera; la de la parra; la del encino, el sicomoro, el roble. Luego le dijo:

                -¿Crees tú que iba yo a dejar de probarme todos esos vestidos?

                ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS.

". Piden una nueva Constitución.".

                 No quiero arruinar la fiesta

                que algunos celebran ya.

                La cosa se arreglará

                si ya no violamos ésta.