De política y cosas peores

De política y cosas peores

Un amigo de Babalucas le dijo: "¿Sabías que tu tío Macielo es pederasta?". "¿Pederasta? -replicó el tontiloco: "¡Qué va a ser eso, si ni siquiera terminó la secundaria!". Otro de Babalucas. Estuvo cierta noche con una linda chica, y le hizo el amor cinco veces seguidas. Llena de admiración exclamó la muchacha: "¡Eres un monstruo!". Respondió con enojo el badulaque: "¿Y a poco tú estás muy bonita?". Decía Pirulina, pizpireta joven: "Es bueno eso de amar a tu prójimo, pero siempre hay el riesgo de que te pesque su esposa". Un individuo fue con su agente de viajes. Le dijo: "El año antepasado me vendió usted un crucero a los mares del sur, y mi esposa regresó del viaje embarazada. Luego, el año pasado, me vendió un crucero por el Báltico, y otra vez mi esposa se embarazó en el viaje. Este año me vendió usted otro crucero, éste por las islas griegas, y mi esposa volvió a quedar embarazada en el curso del viaje. Quiero que el crucero del próximo año sea más barato". "¿Por qué?" -se extrañó el agente. Responde el individuo: "Para poder ir yo con mi mujer". En todas las noches de bohemia que hay en México se canta forzosamente una de estas dos canciones doloridas: "Sentencia" y "Conozco a los dos". Su autor es Pablo Valdez Hernández, coahuilense. La vida me dio el regalo de conocerlo y de tratarlo. A más de gran artista fue hombre bueno. La gente solía felicitarlo por la magnífica salud de que gozaba, y él tenía una respuesta -la misma siempre- para responder a esa congratulación. Decía: "Sí: estoy como una desgraciada verdolaga. Pero el día menos pensado voy a dar el cuartazo". No sé por qué usaba ese símil -el de la verdolaga-, pero sí sé que yo también gozo de cabal salud, gracias a Dios. Tengo completas todas mis facultades, al menos las de la cintura para arriba. (Lo digo porque ya no suelo correr todos los días los 5 kilómetros que corría antes). El mayor malestar que sufro es un ocasional amago de resfriado. Cuando eso me sucede tomo un medicamento que de inmediato me alivia los molestos síntomas indicadores de la gripe. (Pepito sostiene que se debe decir "gripa", no "gripe". Razona: "Decimos: 'Ando agripado', y no: 'Ando agripedo'"). Esa infalible medicina se llama Masferol. Lo digo no por hacerle publicidad -que además la merece por sus benéficos efectos- sino porque acabo de saber que quien desarrolló ese taumatúrgico remedio es también coahuilense. Su nombre es Marco Aurelio Saucedo, maestro investigador de la Facultad de Ciencias Químicas de nuestra Universidad. Nacido en Ramos Arizpe, recibirá el máximo galardón que esa ciudad de gente laboriosa entrega a quienes han dado prestigio a su solar nativo. Lo recibirá de manos de Ricardo Aguirre, excelente alcalde ramosarizpense. Aplaudo -con ambas manos, para mayor efecto- la designación del maestro Saucedo, y le doy gracias por haber creado ese medicamento prodigioso que muchas veces me ha librado de los perniciosos malestares que el catarro causa, y me ha salvado de toser o estornudar en momentos en que era peligroso hacerlo. Don Impericio notaba que su esposa quedaba insatisfecha después del acto del amor. Fue con Afrodisio Pitongo, su compadre, quien se jactaba de ser diestro en artes de colchón. "¿Cómo haces -le preguntó- para satisfacer a las mujeres?". Respondió el compadre: "Sigo la técnica prescrita por los orientales. Entro con fuerza, y salgo suavemente. Vuelvo a entrar con energía, y salgo otra vez con lentitud morosa. Y así una y otra vez, hasta que mi pareja llega al clímax". Esa misma noche don Impericio puso en práctica el método aprendido. Al sentir lo de la fuerza y lentitud morosa, etcétera, dijo la señora: "¡Vaya! ¿Desde cuándo lo haces como el compadre Afrodisio?". (A propósito del mismo tema, hágale usted una pesada broma a algún amigo suyo. Pregúntele: "¿Sabes lo que dice una mujer cuando queda totalmente satisfecha después del acto del amor?". Casi es seguro que su amigo responderá que no. Entonces dígale con acento desabrido: "Ya me imaginaba que no sabías". FIN.

MIRADOR.

Está lloviendo en el Potrero de Ábrego. Las lluvias han sido lentas, mansas, pero anuncian los tradicionales aguaceros de mayo que dejarán las tierras listas ya para la siembra.

Aquí se dan el trigo y el maíz, la avena y la cebada, el frijol. Nunca faltan el pan y las tortillas para nosotros, y el pienso para los animales, criaturas amorosas sin las cuales nosotros no seríamos nosotros, ni el campo sería campo.

Yo me conmuevo al ver en las labores las plantas pequeñitas, criaturas recién nacidas que por primera vez miran la luz. Me deleito después viéndolas crecer, y gozo finalmente cuando ya grandes dan su fruto. Son como hijos e hijas que cumplen su deuda con la vida dándonos la vida. Parece que conocen las fatigas y cuidados de cultivarlos, y me dicen: "Tú nos diste. Ahora nosotros te daremos a ti".

¡Cuán generosa es la tierra! Le hacemos cosquillas con el rastrillo, el arado o el tractor, y ella contesta riéndose con una cosecha.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS.

". El PRD cumplió 25 años.".

 Y ¿cuántos más cumplirá?

Esa pregunta es muy cuerda, porque también por la izquierda la Morena viene ya.