De política y cosas peores

De política y cosas peores

Pepito le dijo al novio de su hermana: "Vi lo que hicieron anoche Susiflor y tú". "¡Shhh! -le impuso silencio el muchacho-. Ten estos 100 pesos y no les digas nada a tus papás". "¡Wow! -exclamó Pepito con admiración-. ¡Sí que eres generoso! ¡Los otros me dan nada más 20!". Babalucas preguntó: "¿Cómo se llama este pájaro?". Respodió su amigo: "Lo ignoro". Y exclamó Babalucas: "¡Qué loignirito tan lindo!".El líder de la sección 22 de profesores de la CNTE se dirigió a los agremiados de Oaxaca: "Les tengo buenas noticias, compañeros. En nuestro último acuerdo con Gabino logramos nuevas conquistas. Se nos duplicará el sueldo; tendremos seis meses de vacaciones al año; se nos triplicará el aguinaldo navideño, y nos será quintuplicado el bono por participar en paros, plantones, marchas, demostraciones, bloqueos y manifestaciones. Además trabajaremos nada más un día de la semana: el martes". Desde el fondo se oyó una pregunta hecha con tono de molestia: "¿Todos los martes?". Será difícil encontrar una organización facciosa que cause tanto daño como la CNTE. Las luchas sindicales son legítimas cuando tienden a remediar las injusticias que se cometen contra los trabajadores, y a mejorar sus condiciones de vida. Se desvirtúan los sindicatos, sin embargo, cuando se convierten en instrumentos de presión para obtener ventajas indebidas. Lo peor de esto es que la CNTE  actúa con la tolerancia y aun con el apoyo del gobernador oaxaqueño. Los padres de familia de numerosas escuelas expulsaron a los sedicentes profesores de esa viciada organización y encomendaron la educación de sus hijos a maestros del SNTE. Pues bien: con el apoyo de la policía estatal los cenetistas, que creen en una sociedad sin clases pues nunca asisten a ellas, han ido "rescatando" esos planteles, y seguirán teniendo como rehenes a los niños y jóvenes. La CNTE con sus violencias y su holganza, el gobierno estatal con su lenidad y culpable complacencia, causan irreparables daños al impedir que la niñez y la juventud reciban una educación de calidad. Comprometen así el futuro de Oaxaca. Y ya no digo más porque estoy muy encaboronado. Don Chinguetas y doña Macalota tenían ya 30 años de casados. Su vida era monótona, aburrida. Sucedió, sin embargo, que la vieja criada que los servía dejó el trabajo por razones de salud, y en su lugar vino a la casa una sobrina suya. Por falta de espacio no describiré a la vieja criada, pero sí a su sobrina. Era una linda muchacha que contaría apenas 20 años, y eso cuando se ponía a contarlos. Tenía agraciado rostro de frente nívea, negros ojos y purpurinos labios; endrina cabellera; cuello de gacela; hombros ebúrneos; erguidos senos semejantes a copas de marfil coronadas por un botón de rosa que pedía besos; cintura cimbreante de palmera para ser ceñida con ansiedad de amante enfebrecido; enhiesta y firme grupa de potra arábiga e incitantes ondulaciones al andar; vientre como campo de lirios en cuya parte baja (Nota de la redacción: Nuestro estimado colaborador se extiende en una descripción cada vez más detallada de los encantos de la joven criada, descripción que nos vemos en la penosa necesidad de suprimir no por falta de espacio, sino porque acabamos de advertir en nuestro revisor de textos una nerviosidad inexplicable: respira agitadamente, se revuelve en su asiento; tiene la frente perlada de sudor y le tiemblan las manos, sobre todo la derecha. Obviamos, pues, el resto de la descripción). Unas semanas después de la llegada de la linda fámula don Chinguetas empezó a levantarse a las 6 de la mañana, en vez de hacerlo a las 9, como siempre hacía. Le preguntó doña Macalota, suspicaz: "¿Qué haces a esa hora?". "Voy a mi estudio a leer -respondió él-, o salgo a caminar un poco". Ella sospechó que lo que hacía su marido era ir al cuarto de la criadita. Le dijo a la muchacha: "Mañana no vengas. Tómate un día de descanso". Al día siguiente la suspicaz esposa dejó el lecho a las 5 de la mañana y se acostó en el de la criadita. En efecto, no pasó mucho rato sin que se abriera la puerta del cuarto, y seguidamente doña Macalota disfrutó en la oscuridad de un apasionado acto de amor. Tanto gozó el trance que pidió una segunda vez. "Ahora no tengo tiempo, linda -le contestó una voz-, pero regresaré cuando acabe de repartir la leche". FIN.

MIRADOR.

Mi nieto bebé me dice poniendo en mis mejillas sus manitas:

"Blab

gugu

glo

aba

ag

alal

baba

da

yay

gaga

gu".

Le digo yo:

-Ya lo sé, hijito. Yo también te quiero.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS.

". Harán un trasplante de estómago.".

 Un señor ya madurito

Dijo con voz suplicante: "¿Por qué no hacen un trasplante de lo que yo necesito?".