De política y cosas peores

De política y cosas peores

                Rosibel accedió a tener sexo con don Algón. Acabado el trance erótico éste le dio mil pesos. “No se lo diré a nadie” –le prometió a la chica. “¡Oh, no! –respondió ella-. Dígaselo a todo el mundo. ¡Me hace falta toda la publicidad que pueda recibir!”… Se nos dice: “No podrás llevarte el dinero al otro mundo, así que disfrútalo todo lo que puedas”. ¿Por qué no se nos dice: “No podrás llevarte el sexo al otro mundo”, etcétera?... En la Cámara Baja (muy baja) se abrió un concurso para escoger al diputado que encabezaría la Comisión de Estadística. Se presentaron 400 aspirantes de los 152 partidos representados en la legislatura. El examen que se les aplicó consistía en una sola pregunta: cuántas son 9 por 9. Uno de los participantes respondió: “73”. Al salir sacó su calculadora y se dio cuenta de que se había equivocado. Cuál no sería su sorpresa –hermosa frase inédita- cuando el comité examinador lo llamó para decirle que él era el escogido para encabezar aquella importante comisión. Exclamó asombrado: “¡Pero si fallé el examen! 9 por 9  son 81, no 73”. “Es cierto –reconoció el presidente del comité-. Pero tú fuiste el que se acercó más a la respuesta correcta”… Caso muy parecido el de aquel estudiante de Medicina que le dijo a su maestro de Patología: “Es inútil, maestro: no aprobaré su materia. Lo que dice usted en clase me entra por un oído y me sale por los otros dos”. “¿Los otros dos? –se extrañó el profesor-. No tenemos tres oídos”. “¿Lo ve? –suspiró con tristeza el estudiante-. Tampoco ando bien en Anatomía”… Andrés Manuel López Obrador me hace recordar a aquellos dos monarcas absolutos de la Francia, el que dijo: “El diluvio soy yo” y el que afirmó: “Después de mí, el Estado”. (Nota de la redacción: al parecer nuestro amable colaborador confunde esas dos frases. La primera dice: “El Estado soy yo”, y la pronunció Luis XIV, el mismo que preguntó irritado después de que el ejército francés fue vencido por el duque de Marlborough –el famoso Mambrú que fue a la guerra-: “¿Acaso Dios se ha olvidado de todo lo que he hecho por Él?”. La otra frase: “Después de mí el diluvio”, se atribuye a Luis XV, a quien muchos tienen por fabricante de salas). En efecto, AMLO es absolutista, lo cual explica su negativa a unir su Morena con el PRD en el movimiento contra la reforma energética llevada a cabo por Enrique Peña Nieto. Por eso tampoco asistió a la concentración que en el Zócalo presidió Cuauhtémoc Cárdenas. El tabasqueño jamás se allanará a ser segundo de nadie, y en ese mitin habría ocupado el lugar número dos junto al líder moral de las izquierdas y portador de la herencia de Lázaro Cárdenas. Pero así como digo una cosa digo la otra. Pienso que AMLO terminará por concentrar en su persona el capital político izquierdista, y que es desde ahora el candidato natural de ese sector a la Presidencia en el 2018. Lo favorece hoy por hoy un elemento psicológico importante: su reciente quebranto de salud, que le atraerá la simpatía de muchos. Lejos de ser un inconveniente ese factor sentimental es ya un plus. Desde luego no soy dado a hacer profecías (Segunda nota de la redacción: el último vaticinio que hizo nuestro amable colaborador fue el de la victoria de Napoleón en Waterloo), pero si la elección presidencial fuese hoy, y López Obrador se presentara como candidato, seguramente saldría vencedor, por la palpable irritación que las medidas económicas del actual gobierno han provocado en vastos sectores de la población. Fíese el PRI, para ganar la próxima elección, en nuestra mala memoria y en la sempiterna división de las izquierdas. (La izquierda unida jamás será conocida)… En la Iglesia de la Tercera Venida (no confundir con la Iglesia de la Tercera Avenida, que permite a sus feligreses el adulterio a condición de que voten por los republicanos) el reverendo Rocko Fages iba a dictar una conferencia acerca de la paternidad responsable. En la puerta de entrada había un letrero: “Asistentes a la conferencia sobre planificación familiar, usen la entrada trasera”. Alguien que pasó por ahí comentó con laconismo: “Buen consejo”. (No le entendí)… FIN.

                MIRADOR

                               Historias del señor equis y de su

                               trágica lucha contra La Burocracia.

                El Funcionario del Estado le dijo al señor equis:

                -Te daré un Subsidio.

                El señor equis apenas acertó a decir:

                -Gracias.

                En seguida el Funcionario del Estado le dijo al señor equis:

                -Te quitaré el Subsidio.

                El señor equis no supo qué decir.

                Continuó el Funcionario del Estado:

                -Para compensarte por la pérdida del Subsidio te otorgaré otro Subsidio.

                El señor equis dijo:

                -Gracias.

                -Pero luego –prosiguió el Funcionario- te quitaré también ese Subsidio.

                El señor equis no supo qué decir.

                ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

 “… 45 mil millones de pesos a Michoacán…”.

                No poseo mucha ciencia

                pero me pregunto ya

                si el dinero servirá

                para acabar la violencia.