De política y cosas peores

De política y cosas peores

      Una muchacha quería jugar futbol americano. Obviamente su petición de ser admitida en el equipo de su universidad fue desechada. No cejó en su empeño, sin embargo. El primer día de entrenamiento se coló en el vestidor y se equipó sin que nadie se diera cuenta de que era mujer. Salió al campo. En el primer scrimmage un enorme jugador le propinó un golpe tan terrible que la chica quedó en el suelo privada de sentido. Acudió corriendo el coach y empezó a palpar el cuerpo para ver dónde había sufrido el golpe. “¡Fue aquí! –exclamó lleno de alarma al ponerle la mano en la entrepierna-. ¡Rápido, denle la vuelta y golpéenlo por atrás, como a la salsa Búfalo, a ver si le salen otra vez la ésta y los éstos!”… En los Estados Unidos una universidad es un estadio de futbol americano al que se le añaden algunas escuelas. (Les dijo el decano a los maestros: “Queremos tener una universidad de la cual nuestro equipo de futbol pueda sentirse orgulloso”). Pues bien: el presidente o rector de una de esas universidades, preocupado por el bajo aprovechamiento académico de los integrantes del equipo, ordenó que a cada uno de ellos se le aplicara un examen. El que no lo aprobara no podría ya jugar. Sucedió que el quarter back reprobó el examen. ¡Y se acercaba el juego de campeonato! El coach del equipo habló con el rector, y consiguió que al muchacho se le permitiera presentar un nuevo examen. Más aún: el propio rector habló con el maestro encargado, y le insinuó que la prueba que le iba a aplicar al jugador fuera la más sencilla posible. El profesor sabía que estaba de por medio su trabajo, de modo que cuando el quarter back llegó acompañado por el coach le dijo: “Tu examen consistirá en una sola pregunta. Dime: ¿cuántas son 3 por 3?”. Después de pensar un rato, y tras contar con los dedos, respondió el jugador, vacilante: “¿Nueve?”. “¡Por favor, maestro! –prorrumpió desesperado el coach-. ¡El muchacho está nervioso, por eso se equivocó! ¡Dele otra oportunidad!”… Aquel equipo andaba mal, muy mal. Perdió 10 de los primeros 11 juegos, y luego cayó en un slump, o sea en una mala racha. El coach, irritado, llamó a sus jugadores a una junta y les dijo sarcástico y burlón: “Parece que tendré que enseñarles este juego desde lo más básico. Miren: éste es un balón de futbol americano”. Y les mostró uno. Levantó la mano uno de los jugadores. “Por favor, coach –le pidió-. Más despacito”… En la fila para entrar al Super Bowl iba un señor con su hijo. De pronto éste le dijo: “Perdóname, padre. Sé que te vas a enojar conmigo, pero debo decirte algo”. “¿De qué se trata?” –preguntó lleno de zozobra el genitor. Le dice el muchacho: “Mi mamá te está poniendo el cuerno con el vecino”. “¡Qué susto me diste! –exclamó con alivio el señor-. ¡Pensé que me ibas a decir que se te habían olvidado los boletos!”… El coach que le dice al otro coach: “Es sólo un juego” es el que ganó el juego… No entiendo a los jugadores de futbol americano. Tienen unas porristas preciosas, pero cuando anotan un touchdown se abrazan y soban entre ellos en vez de ir a abrazar y sobar a las muchachas… Tampoco entiendo por qué dicen que el futbol americano te ayuda a tener un cuerpo musculoso. Yo veo en la tele casi todos los juegos, y miren cómo estoy… Unos chicos estaban lanzándose uno al otro un balón de futbol americano. Uno de ellos lo tiró con demasiada fuerza, y el balón fue a caer en un corral. Lo ve el gallo y les dice a las gallinas: “No quiero apenarlas, chicas, pero miren lo que sus compañeras están poniendo en otras partes”… Aquel individuo era fanático del futbol americano. No se perdía un solo juego en la televisión; todo el tiempo se la pasaba hablando de futbol. Por causa de su afición no sólo descuidaba su trabajo: descuidaba también otros deberes que no se deben descuidar. Cierto día estaba viendo un juego cuando se le presentó su esposa. Casi sin apartar la vista de la pantalla le preguntó el sujeto: “¿Cuándo compraste ese negligé gris?”. “No es negligé –replicó secamente la señora-. Es polvo”. (Nota: y telarañas también, probablemente)… ¡Feliz Super Bowl!... FIN.

MIRADOR

HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO.

Leí un apólogo persa:

            “El Señor hizo al caballo.

            Hizo al camello.

            Hizo al elefante.

            Hizo al león.

            Hizo a la cebra.

            Hizo a la jirafa.

            Hizo al ciervo.

            Hizo al oso.

            Hizo al conejo…

            En eso pasó el gato.

            Y preguntó el Señor:

            -Y a éste ¿quién lo hizo?”.

            ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

“… Hay inflación…”.

El gobierno dice: “¡Necios!

Pensar eso es sinrazón.

No se trata de inflación:

es sólo ajuste de precios”.