De política y cosas peores

De política y cosas peores

            Chicholina Bustonier, joven mesera, fue dotada por la naturaleza de un busto ubérrimo, munificente, opimo, espléndido, rumboso, pródigo, exuberante, opíparo, profuso, pletórico y magnífico. En justa correspondencia ella lo compartía sin reservas con el mundo, pues solía mostrar el duplicado encanto de su frontispicio merced a un generoso escote casi umbilical. Un parroquiano le pidió cierto día: “Quiero dos docenas de ostiones en su concha, señorita. Me los trae de uno en uno, por favor”... Un adolescente decía de su papá: “Quiere que yo tenga lo que él nunca tuvo. Por ejemplo, buenas calificaciones”… Dos señoras conversaban acerca del régimen alimenticio de sus respectivos maridos. “El mío –dijo la primera- debe llevar una dieta muy estricta. Hasta el agua lo engorda”. “En cambio mi esposo –declaró la otra- desayuna todas las mañanas 4 huevos fritos con medio kilo de jamón; en la comida es capaz de zamparse un pollo entero o una pierna de cerdo, y en la cena engulle seis o siete hamburguesas. Sin embargo pesa exactamente lo mismo que cuando nos casamos”. “¿Cuánto pesa?” -preguntó la amiga. Responde la señora: “244 kilos”. (¡Pobre mujer! ¡Cuando en las noches de amor su esposo le pide algo de movimiento, lo único que ella puede hacer es abrir y cerrar los párpados!)... Recordarán mis cuatro lectores que anuncié la publicación, el día de mañana, de “El Chiste más Pelado del Año”. Pues bien: ¡resulta que encontré varios cuentos que pueden merecer ese calificativo! Así, mañana no aparecerá “El Chiste más Pelado del Año”. ¡Saldrán “Los Chistes más Pelados del Año”! Son varios cuentos de tan subido color que seguramente contribuirán en forma notable a la decadencia de occidente. ¡No se los pierdan mis cuatro lectores!... Pese a todos los pesares, a mi modo de ver el año acaba con signos promisorios para el 2014. Nuestra vida democrática se ha fortalecido –el Pacto por México fue un buen ejercicio en tal sentido-, y es de esperarse que con todos sus defectos los partidos sigan manteniendo un diálogo que les permita llegar a acuerdos benéficos para el país. Nos golpearán, ciertamente, los aumentos de impuestos derivados de la reforma fiscal, pero algunos observadores confían en que en un plazo más o menos corto esos cambios fortalecerán nuestra economía y permitirán la realización de obras de infraestructura grandes que traerán consigo la creación de empleos. Al menos esa fue una de las promesas de campaña que hizo Peña Nieto. Yo miro con confianza el próximo año. Creo que el nuevo sexenio echó a andar con pie derecho, y que así seguirá el paso. Ojalá no me equivoque como cuando predije la victoria de Napoleón en Waterloo… El gerente del hotel le repitió, enfático, a la señorita Himenia Camafría, madura señorita soltera: “Definitivamente no puede usted llevárselo”.  “¿Por qué no? -protestó ella-. Todo mundo se lleva en su maleta algo del hotel: los jabones, un gancho de la ropa, algo”. “Es cierto -reconoció el gerente-. Pero no un botones”... Dos vaquitas se hallaban pastando en el prado cuando pasó por la carretera un flamante camión tanque que lucía en grandes letras este anuncio: "Leche Freska. Descremada, pasteurizada, homogenizada, desodorizada, complementada con vitaminas A, B, B1, C y D, y enriquecida con hierro, flúor, magnesio, fósforo, potasio, calcio y zinc”. Una de las vaquitas lanza un suspiro y le dice a su compañera: “Cosas como ésa te rebajan la autoestima, ¿no es cierto?”... Un extravagante sujeto se presentó en la oficina de patentes. “Quiero registrar un invento –le dijo al encargado-. Se trata de una sustancia afrodisíaca. Sirve para matar moscas”. “¿Una sustancia afrodisíaca sirve para matar moscas? –se asombró el otro-. No entiendo”. “Sí -explica el inventor-. Con ella siempre podrá usted matar dos moscas a la vez”... Dulcilí, muchacha ingenua, le preguntó con inquietud a su instructor de natación: “¿De veras, Neptunio, me llenaré de agua si me quitas la mano de ahí donde la tienes puesta?”…Una chica mexicana fue a estudiar en una universidad de Estados Unidos en cuyo alumnado había jóvenes cristianos y judíos. “¡Esto es fantástico! -le envió, entusiasmada, un mensaje a una amiga-. ¡Los chavos usan pantalones tan apretados que puedes decir cuál es su religión!”. (No le entendí)... FIN.

            MIRADOR

            Alguna vez me hice propósitos para toda la vida.

            Ninguno de ellos lo cumplí jamás.

            Luego me hice propósitos para el nuevo año.

            Pocos logré cumplir.

            Ahora me hago propósitos para cada día.

            Son propósitos modestos, pequeñitos, fáciles de realizar.

            Y muchos de ellos los vuelvo realidad.

            Así haré también este año.

            Nadie, pues, me pregunte cuáles son mis propósitos de Año Nuevo.

            Pregúntenme cuáles son mis propósitos de nuevo día.

            ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS.

“… El próximo año habrá nuevos partidos…”.

            Un lector que se desvela,

            igual que otros también duchos,

            comentaba: “Éramos muchos,

            y luego parió la abuela”.