De política y cosas peores

De política y cosas peores

            Pirulina aceptó ir con Babalucas al asiento trasero del coche. Le preguntó: “¿Traes alguna protección?”. “Sí –respondió el badulaque-. Siempre llevo puesto el escapulario de San Antolín”… Un antropófago le dijo a otro: “He notado que últimamente nada más comes pigmeos”. “Sí –confirmó el caníbal-. Estoy a dieta”… La maestra le preguntó a Rosilita: “¿Cómo se le llama al hombre que tiene varias esposas?”. “Polígamo” –respondió sin vacilar la niña. “Y tú, Pepito –siguió la profesora-, dime: ¿qué nombre se le da al hombre que tiene una sola esposa?”. “¿Monótono?” -arriesgó el chiquillo… Solicia Sinpitier, madura señorita soltera, le anunció a Himenia Camafría, también célibe otoñal: “Traeré a tu casa un invitado. Es músico; toca violín y viola”. “¡Que venga! –replicó ansiosamente la señorita Himenia-. ¡No importa que no toque el violín!”… Dos individuos algo achispados entraron en el Museo de Arte Moderno y se vieron frente a una serie de cuadros abstractos. “Vámonos –le dijo el uno al otro con alarma-. No vayan a decir que nosotros hicimos eso”… ¡Tengo ya preparado “El Chiste más Pelado del Año! Lo leyó doña Tebaida Tridua, presidenta ad vitam interina de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, y sufrió un accidente súbito de la enfermedad llamada de Civatte, afección cutánea caracterizada por telangiectasias reticuladas, exudativas y espiroquetosas, con diagnóstico de edema y atrofia conclusiva. Su médico de cabecera tuvo que aplicarle émbrocas de mostaza con hojas de mangostán a fin de prevenir una posible colicuación en la señora, pues tan penoso efecto suele ser consecuencia de aquella enfermedad. ¡No se pierdan mis cuatro lectores “El Chiste más Pelado del Año! Aparecerá aquí el último día del mes que corre (y muy aprisa)… “¡Cuán largo me lo fiáis!”. Con esas burlonas palabras respondía Don Juan al espectro que lo amenazaba con el infierno si continuaba su vida disoluta. La izquierda nacionalista, revolucionaria, idiosincrásica y dueña única de la pureza patriótica amenaza a Peña Nieto con una consulta popular que echará abajo su reforma petrolera. Dicha consulta se llevará a cabo en 2015. ¡Qué largo se lo fían también! Cuando ese tiempo llegue el pueblo habrá olvidado ya la tal reforma, si acaso alguna vez se enteró de ella, y el tiempo, que todo lo cura -hasta la rabia-, habrá atemperado la furia de los inconformes. No quiero desanimar a nadie, pero palo dado ni consulta popular lo quita… Un ancianito llegó a vivir en la ciudad donde pasó su infancia, y se inscribió en el club de golf, pues era ávido jugador de esa tortura. Perdón: quise decir de ese juego. Una mañana llegó a jugar y no encontró con quién. El profesional del club se ofreció a acompañarlo, pero a condición de que jugaran por dinero. El viejecito aceptó gustoso la cuantiosa apuesta. “¿Cuántos tiros quiere de ventaja, abuelo?” –le preguntó el profesional, condescendiente. “Ninguno, hijo –respondió el anciano-. Estoy jugando más o menos bien; el único problema que tengo es para salir de las trampas de arena”. Empezaron a jugar, y el profesional se quedó estupefacto al ver el juego del viejito. Por más que se empleó a fondo, al llegar al hoyo 18 el juego iba empatado. En el hoyo final el viejito hizo su tiro y ¡oh, decepción! cayó en una trampa de arena. El profesional pensó que tenía ganada la partida. Hizo su tiro, cayó en el green, y con dos putts metió la pelota en el hoyo para hacer el par. Triunfo seguro. El viejito, entonces, con toda calma hizo su tiro desde la trampa de arena. La pelota describió una graciosa curva y cayó limpiamente en el hoyo. ¡Uno bajo par! Había ganado. El profesional fue hacia el veterano y le preguntó con acritud: “¿No me dijo usted que tenía problema para salir de las trampas de arena?”. “Así es, hijo –respondió el ancianito-. ¿Me harías favor de darme la mano para poder salir?”… La adivinadora que leía la suerte  en las líneas de la mano le dijo al hombre joven: “Usted es un muchacho sumamente  solitario”. “Así es –confirmó él-. ¿Cómo lo supo?”. Responde la mujer: “Por los callos y ampollas que tiene en la palma de la mano”. (No le entendí)… FIN.

            MIRADOR

            -Soy el uno –me dijo de buenas a primeras.

            -¿El del tango? –le pregunté sin entender.

            -No –aclaró-. El de los números.

            -Ya veo. ¿En qué puedo servirle?

            -Dígales a los demás que soy el número uno.

            -Lo haré. Pero debo advertirle que el números dos vale dos veces uno, y que el tres contiene otros tantos unos. Si lo desea le sigo.

            -No es necesario –respondió mohíno-. Usted quiere decir que aunque yo sea el número uno los que no son el número uno tienen más unos que yo.

            -Así es, dicho sea con el mayor respeto.

            -He aprendido la lección. Con el mayor respeto trataré en adelante a los demás.

            -¡Caramba, lo felicito! ¡Creo que está usted empezando a ser verdaderamente el número uno!

            ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

 “… Se disputan los cárteles el DF…”.

            No tendrán dificultad,

            pues desde que está la CNTE

            se sabe seguramente

            que ahí no hay autoridad.